Te llevas la flor contigo como prueba de que la amaste, como testigo de tu derrota; decides no volver allá pero te quedas con el recuerdo de la última noche esperandola y firmas: suyo hasta que la rosa marchita vuelva a florecer. Eso es muy subido.
Creo que allí estará la flor marchita siendo más testigo de un alma generosa, aunque sepa a derrota.