Gran majestuoso rey reluciente
Cada día con una sonrisa renaciente,
Que desde mi derecha te asomas
Y a mi izquierda un descanso te tomas;
¿Por qué me abandonas cada noche,
Y cada día vuelves feliz sin reproche?
Sin tu sombra la vida es ciega
Y la penumbra tu luz me niega.
¿Por qué aún en tu presencia hay oscuridad,
Tú que a tu marcha llevas luz con claridad?
Pero aún apocado, brilla tu blanca corona,
Y sé que no me deparas en mi viaje a Roma.
Tal vez en la oscuridad en realidad no me deparas,
Y aunque lo que iluma mis noches son lámparas,
Tu ausencia presente guía mis pasos con tu reflejo
Que proyectas en el ojo de mi espejo.
Septiembre 10, 2026