La última estación
Llegaste a mi vida como llegan las estaciones del año
y pude sentir el invierno en pleno verano.
Con un beso en otoño y una mirada en primavera
pude sentir en mi cuerpo la hojarasca danzando por doquiera.
Llegaste con la suavidad y la serenidad de un velero,
soltaste las amarras y anclaste en mi puerto.
Ahora eres mi norte, eres mi brújula en el mar abierto,
el mapa que marca el camino de todo lo que soy y lo que quiero.
Eres el rumbo de todo lo que voy, de todo lo que quiero ser,
la fuerza que mueve mi tierra, el sol de mi amanecer.
Todo gira en torno a ti, en tu órbita me inclino,
eres la aurora imprevista que incendia nuestro camino.
Te convertiste en mi guía frente a cualquier tempestad,
un eclipse constante que borra la soledad.
Con tu amor trazaste el mapa de mi destino,
y grabaste tus pasos junto a los míos en el camino.
No importa qué viento sople ni qué cambie en la tierra,
ni si el invierno frío nos declare su guerra.
Si tu luz es el faro que gobierna mi suerte,
mi rumbo es amarte, mi estación es tenerte