Con cartas malas, viejas y marcadas
agoté mi suerte en mis andadas
y me hice al oficio de jugar
mi racha, mi comida y mi lugar.
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La dicha escapa de ganar o perder
para aquel que sus cartas sepa mover.
Verá que el juego consiste, severo
en que el tahúr domine su mano.
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Es en el ámbito de este juego
donde mi suerte cansada y mi ego
me brindan nombre y privilegio.
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Es mi oficio este el de jugar.
La dicha escapa de ganar o perder
mi racha, mi comida y mi lugar.