Que las velas sean infinitas
y el pastel tu favorito,
escuché alguna vez.
Las velas siempre se apagaron,
pero siempre volvieron a prender.
La torta nunca fue mi favorita,
a veces era una simple galletita,
pero era mucho más de lo que yo podía pedir.
Nunca tuve a mi familia completa,
pero esas dos personas
siempre aplaudieron y me felicitaron tanto
que nunca lo pude notar.