Me daba media vuelta a la cocina,
se hundía con la sonrisa que cobrase
el nombre con el que nombró mi padre
a la imagen que se ha erguido con resina.
.
Y tomo lo que soy entre sus manos
y formo mi pesar en sus manías
y sangro lo que sangra el Hijo amado
sin el más alto, en otros brazos, otras vidas.
.
Pero golpee, apresé y bendije a su simiente,
rompí sus piernas y no ha cesado el frío
aunque haya ido a caminar el más sufriente
.
de los siervos que una vez fueron cedidos
a los muertos que transgreden con la mente
la sangre que hoy ungió la piel que habito.