INTRODUCCIÓN
San Genaro, Santa Fe - 13 de junio de 1944.
En medio del pastizal, bajo la densa neblina que no dejaba ver a dos metros, las sombras de un par de personas llevaban en vilo a un menor.
Los gritos estaban asfixiados por una mordaza de arpillera.
Nadie vio ni escuchó nada.
A lo lejos, recortada a través de la tenue luz de luna, se distingue una vieja capilla.
En el interior, el aire era irrespirable.
En el centro del altar, una estrella de cinco puntas invertida pintada con sangre de cerdo.
Apoyado en el dibujo, yacía un madero en forma de cruz.
Alrededor, un círculo de velas negras y doce figuras con hábitos largos, las capuchas cubrían sus rostros.
Inmovilizaron el pequeño cuerpo recostado en la madera.
Empezó el golpeteo.
Estacas largas contra el piso de piedra, al unísono, simulando el latido de un corazón gigante.
Le atravesaron sus pequeñas extremidades con clavos de vía.
Un gemido sordo brotaba de su boca amordazada.
El líder espiritual se acercó con un cuchillo de carnicero.
Lo levantó con ambas manos.
Con un grito de orden Sentenció.
—¡Silencio.!
Los golpes se detuvieron.
Solo quedó el sollozo.
—¿Qué me van a hacer? ¡Por favor, no me hagan daño! ¡No quiero morir! —balbuceó la víctima cuando sus labios fueron descubiertos.
El sacerdote no contestó.
Cerró los ojos, las llamas comenzaron a palpitar.
Un silencio total se apoderó del lugar.
Sin dudar, enterró el acero con determinación contra el pecho del menor.
Un grito ahogado.
El fluido de los cirios fue salpicado.
La hoja removió la carne.
El hombre con túnica negra extrajo el vital órgano todavía latiendo.
Un vapor emanó del músculo mientras la linfa sagrada escurría entre sus palmas.
Lo alzó a modo de ofrenda.
Murmuró una plegaria.
Lo depositó en una caja de plata.
Bajaron al sótano, en una procesión.
Apoyaron el cuerpo crucificado contra el muro.
Un eterno guardián.
Enterró el recipiente plateado a sus pies.
Los monjes se arrodillaron haciendo reverencia.
Entonces el suelo dibujado se partió. La tierra tembló.
Las imágenes religiosas se derrumbaron.
Los vidrios estallaron.
La capilla se incendió sola.
El símbolo sagrado del techo se quebró y quedó colgando invertido.
Ya no era un lugar santo.
Continuará....?
Gracias por leer.
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