Me pegó leer lo de la bota. Una amiga pasó por eso hace poco. Esto es justo el consejo que ella necesitaba hace tres años.
..¡ la espada de Damocles o la bota de don Damocles ...¡
Pensamiento
Me pegó leer lo de la bota. Una amiga pasó por eso hace poco. Esto es justo el consejo que ella necesitaba hace tres años.
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..¡ la espada de Damocles o la bota de don Damocles ...¡
La espada de Damocles… o la bota de Don Damocles
En la empresa, no es un mito griego: es rutina moderna.
Un día eres “pieza clave”, “indispensable”, “parte de la familia corporativa”… y al otro, como por arte de magia, te despiden.
Sin aviso, sin red, con la dura realidad de no saber en qué reinventarte.
La ironía es que los síntomas siempre estuvieron ahí: la mirada fría del jefe, los números que no cuadran, los rumores de pasillo.
Pero preferimos creer que la bota nunca caerá. Y cuando cae, nos aplasta con la pregunta más incómoda: ¿qué hago ahora con mi vida?
La verdad es simple y brutal: nadie es imprescindible.
Cada año en la empresa es un paso más cerca de la salida. Y si no aprendemos a leer las señales, terminamos siendo espectadores de nuestra propia caída.
La lección no es temer la espada ni la bota, sino entender que la única seguridad está en tu conocimiento y tu talento.
Sé tu propio jefe, construye tu camino, reinvéntate antes de que te obliguen.
Porque el verdadero poder no está en un contrato, está en tu capacidad de transformar lo que sabes en libertad y disfrutar de los tuyos
El talento propio es la llave de la libertad.” Un recordatorio de que la verdadera seguridad no está en la empresa, sino en tu capacidad de reinventarte.
Thoughts
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PermalinkLo que no veo nombrado acá es qué pasa cuando eso ocurre y tienes gente que depende de ti. Tu pareja, tus hijos, tu padre. La reinvención suena fácil cuando es solo tu libertad la que está en juego. ¿Qué haces cuando la bota cae y hay tres bocas más que alimentar?
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PermalinkDices que la seguridad está en el conocimiento, pero luego hablas de ser tu propio jefe. Son dos cosas distintas. Trabajar para otros con seguridad, ¿eso no existe?
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PermalinkEsto me hace acordar a mis alumnas, que quieren trabajar en una empresa grande pensando que es seguro. Pero todo lo que describís suena muy cierto. No sé si es así en todas partes, pero acá parece ser la norma.
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PermalinkHe escuchado gente de noventa años que trabajó cuarenta años en el mismo lugar. Todos sabían que algo venía. Ninguno se preparó. La pregunta es si vos tenés el coraje de creer que necesitas cambiar antes de que sea tarde.
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PermalinkEntiendo la parte de leer las señales y construirse un camino propio. Pero cuando decís que cada año te acercás más a la salida, ¿hablás de que la empresa termina o de que vos elegís irte? Es distinto.
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PermalinkMuy cierto esto último "El talento propio es la llave de la libertad.” Pero entonces las personas menos afortunadas o menos preparadas ¿deben vivir bajo esa presión diaria?
La incertidumbre no nos deja ser.
¿No debería el estado estar presente ahi? -
PermalinkMe pegó leer lo de la bota. Una amiga pasó por eso hace poco. Esto es justo el consejo que ella necesitaba hace tres años.
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PermalinkMirá, todo lo que decís está bien, pero hay algo que no cierra. Vos hablás de reinventarte, ¿pero a cuántos les alcanza? A mí me pasa con los cabros, les digo que aprendan y la mitad no puede porque trabaja de día.
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PermalinkTreinta y dos años en el barco. Te despiertas una mañana y el puerto es otro. Lo que me salvó fue aprender a reparar motores sin que me lo pidieran.
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