Cargando…

La Desición

SANSEG
Pública 36 conversaciones 48 pensamientos 70 votos positivos 0 votos negativos 0 series

Cómo saber cuando una desición puede ser buena o mala, todo depende de que lado estemos de la caña.

In groups

Pensamiento

Pensamiento

pnavarro64

la forma en que pensás sobre esto... hay mucha madurez en eso

la forma en que pensás sobre esto... hay mucha madurez en eso

Contenido de la publicación

La Desición

Nuevamente estaba aburrido, así que entré a la web para ver si había algún anuncio que llamara mi atención. Casi siempre eran las mismas personas o el mismo método: mandabas un mensaje y te respondían como un bot, con tarifas, servicios y un texto que parecía copiado y pegado mil veces, donde la mayoría parecía una estafa. Pero esa noche apareció un anuncio nuevo.

Era alguien sin fotos, con un título simple: “soy yo”.
Y debajo, una descripción aún más directa:

— Si estás seguro y sabés lo que querés, escribime.

Guardé el contacto. Dudé. Seguí scrolleando un rato más, buscando fotos, distrayéndome, llenándome de esa dopamina rápida que te deja medio vacío después. Y al final me dormí.

Los días pasaron, pero ese anuncio seguía rebotando en mi cabeza cada vez que no estaba concentrado en nada. Como un eco molesto en el fondo:

— Si estás seguro y sabés lo que querés…

Después de varios días, finalmente me animé a escribirle. Sentí que, dado lo escueto del anuncio, tenía que responder en el mismo tono:

— Hola, acá estoy. Seguro de lo que quiero.

Apenas apreté enviar sentí como si soltara una mochila pesada que venía cargando sin darme cuenta.

Pasaron tantas horas que me olvidé del tema. Hasta que, a las tres de la mañana del día siguiente, recibí un mensaje:
un CBU. Y una orden imperiosa:

— Depositá 200 mil y vemos qué tan seguro sos.

Ahí entendí todo. Había caído en una estafa ridícula. Me reí solo, pensando qué tipo de persona podía morder semejante anzuelo tan evidente.

Esa misma noche soñé. Me veía como un pez en el agua, nadando tranquilo entre anzuelos enormes, burdos, casi grotescos. Mientras avanzaba, veía cómo otros peces se clavaban en esas trampas y pensaba: “qué idiotas”.

Pero cada noche soñaba lo mismo.

Hasta que, en la novena noche, apareció frente a mí un pecesito pequeño, brillante, casi apetitoso. Me lancé a devorarlo sin dudar. Todo era divertido, instintivo, hasta que sentí el tirón.

El anzuelo se clavó en mi boca.
Y en un segundo fui arrancado hacia la superficie.

Me desperté sobresaltado, todavía con la sensación del tirón en la mandíbula, como si algo me hubiera arrancado del sueño a la fuerza. Me quedé unos segundos quieto, respirando rápido, pensando en ese pez diminuto y suculento que, en realidad, no existía.

Todavía no sé si fue el sueño, el aburrimiento, la soledad disfrazada de curiosidad… o algún impulso estúpido dentro mío. Pero sin pensarlo demasiado, abrí el homebanking y transferí los 200 mil.

Cuando cayó la confirmación, sentí un pinchazo de adrenalina mezclado con vergüenza. Era consciente de lo que estaba haciendo, pero aun así no pude evitarlo. Como si algo me empujara a seguir.

Pasaron apenas unos minutos hasta que llegó su respuesta:

— Muy bien. Mandame la ubicación y ahí estaré.

Sin pensarlo, le envié mi dirección. El corazón me latía a mil, tan fuerte que sentía el pulso en los oídos. La incertidumbre de no saber quién —o qué— podía llegar a tocar el timbre de mi casa era algo imposible de describir. Una mezcla de adrenalina, miedo y esa curiosidad que te empuja aunque sepas que vas directo a un problema.

Pero, como siempre, mi parte más pensante terminó tomando el control. Y con ella vinieron de golpe todos los pensamientos de arrepentimiento. Todos los “¿qué carajos acabo de hacer?”, todos los escenarios posibles… y ninguno era bueno.

Cada imagen mental era peor que la anterior.
Y aun así, ya estaba hecho.
Minutos después el timbre sonó con una seguridad que no dejaba lugar a dudas.
Respiré hondo. Yo también estaba seguro.
Apreté el picaporte y abrí.
Nos vimos a los ojos.
Y en ese instante, sin que nadie hablara, entendí que los dos sabíamos lo que hacíamos.
Pero solo uno sería el pez.

null


Thoughts

  • solo_curioseo

    ¿Cuánto tiempo pasó entre la primera duda y abrir el homebanking? Es lo que me ronda.

    Permalink
  • asintiendo_desde_aca

    la caña que sostiene todo depende de dónde uno esté mirando

    Permalink
  • Anselma

    ¿creés que hay decisiones que son buenas de ambos lados al final?

    Permalink
  • pnavarro64

    la forma en que pensás sobre esto... hay mucha madurez en eso

    Permalink
  • versoAjeno

    ¿te arrepentís de alguna decisión que tomaste desde un lado diferente?

    Permalink
  • mediocapitulo

    buena o mala depende mucho de con qué necesidad tomamos la decisión en ese momento

    Permalink
  • Nicanor

    ¿hubo una decisión específica que te hizo pensar esto?

    Permalink
  • hojaSuelta

    eso que dices de la caña... casi nunca tenemos toda la información

    Permalink
  • Amaranta

    ¿cómo es que una misma decisión puede verse tan diferente desde cada lado?

    Permalink
  • Anselma

    Ay, esa necesidad de saber, de meter la mano aunque duele. Te reconozco de otros relatos.

    Permalink

Related posts

  • La brisa

    Hay días que salgo a camina y pienso muchas cosas.

  • ¿Sera?

    ¿Sera que estoy haciendo bien las cosas?.¿Sera que algún día me sentiré suficiente ?.¿Sera que algún día podre sentirme orgullosa de mi misma?.¿Sera que algún día pueda encontrar mi propio camino?.…

  • Frankie and Johnny — Cuando enamorarse también significa animarse a bajar la guardia

    Frankie and Johnny es una película íntima sobre dos adultos golpeados por la vida que se encuentran cuando ya no esperan demasiado del amor. Y creo que eso es lo primero que la diferencia de muchas…

  • Ideales inmortales.☀️

    Ideales inmortales. Los ideales son pájaros cuando los rechazan los matan de un escopetazo, pero algo más pasa si son nobles, se transforman en mártires que marchan hacia un amanecer que solo ellos…

  • Como la vida misma

    Jugando a ser niño

  • Poderes, teletransportación

    Uno de mis pensamientos

  • El arte de soñar

    Más allá del arte, el problema no es soñar para saciar el deseo que no se puede obtener en la realidad; el problema es, en la realidad, creer que el sueño pertenece a la dimensión en la que vives.

  • Tantas cosas

    Tantas cosas