Ya que pides preguntas, va la mía en palabras normales: ¿el hermano de Philia sigue vivo? Neta lo de que un día no volvió me dejó con la duda todo el cap.
kokyu
-Repite después de mí...
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Pensamiento
Ya que pides preguntas, va la mía en palabras normales: ¿el hermano de Philia sigue vivo? Neta lo de que un día no volvió me dejó con la duda todo el cap.
Contenido de la publicación
-Repite después de mí...
"No estoy muerto, puedo sentir tus manos".
Sí... estoy seguro, en algún segundo de este día, alguien ha muerto, pero no me siento afectado, porque en algún momento las olas mueren, como los peces y las luciérnagas, como todo aquello que en algún momento pudo moverse. Alguien ha llorado, pero al final de todo, ¿qué importa cuando el mar sigue calmado? Los pasos en la arena son efímeros, no como las melodías que resuenan entre el viento, entre la marea, en aquel espiral que se mueve en la superficie de mi té, con el vapor y el reflejo de tus manos en él.
Sigo aquí, en el mismo lugar. No me he movido ni un paso, no me he arrastrado un centímetro, aceptando la incomodidad solo por nostalgia, recordando momentos tristes con anhelo, tus manos cálidas, cuando mis brazos gélidos, inmóviles, fueron cobardes para tomar de cicatriz a mis heridas sanas.
"Me gusta sentirme triste, pero no preferiría llorar, no tanto. Me gustaría morir, pero no preferiría dejar de sentir algo. Me gusta, pero no preferiría sentirme triste, prefiero no sentir nada."
Esas fueron las palabras que repetía en mi mente al despertar. No me gustaba estar mucho aquí; no era que quisiera alejarme de los demás, solo fui demasiado tímido para generar una amistad o una conexión, suelo sentir mucho miedo, aunque muy poco lo demuestro, mi hermano siempre lo notaba, solía decirme que "las flores entre todas las cosas, pétalos de acuarela para nuestros grises recuerdos y algodón de nuestros hilos", aunque nunca pude entender muy bien a lo que se refería.
Soy alguien que siente muchas ganas de expresar o hacer algo, aunque nunca tengo ánimos.
Soy alguien que siente mucho amor, pero prefiero no hacerlo.
Soy alguien que siente mucha nostalgia y moriré sin recuerdos.
No soy nadie sin esas pequeñas cosas que acompañan tu respiración, no soy nadie sin ti.
Al salir de clases recuerdo ir al mar; me gustaba sentarme a la orilla y solo no hacer nada, escuchando en mi mente mis melodías favoritas, imaginarlas en el aire como cuerpos que rodean tu mente e, inasibles, susurran palabras que no se entienden del todo, pero se aprecian.
"Me parecía ridícula la manera en cómo todos en este pueblo ignoran la manera en la que simplemente no somos capaces de avanzar, de escapar de este futuro tan plano, tan vacío, tan gris. Cuando el pasto vuelva a su color, quizás entonces entenderán que no somos nada en este lugar, muy pequeños para ser diferentes pero muy grandes para ser iguales."
Ese fue el texto que envié a una página web de la institución de nuestro pueblo, pensé que solo quizás nadie lo leería, aunque en el fondo esperaba que alguien se sintiera identificado con mi desdén. Solía estar mucho tiempo en este servidor como "philia cotard", aunque cotard es solo mi apellido, philia no es mi nombre real, aunque todos me dicen así, siento que me gusta, supongo, suelo pensar que es que no conocen mi nombre real, pero en verdad qué importa. No solía escribir nada, pero mi hermano lo había creado y sí le parecía algo interesante la manera de conectar a todos, aunque a mí en ese momento me pareció algo tonto, puedo admitir que después de tanto tiempo cuidando la página, le agarré un poco de cariño. Un día, mi hermano solo no volvió.
En fin, recuerdo recostarme sobre el piso de mi habitación, escuchando la música que sonaba de entre las paredes, casi quedándome dormido pude escuchar un mensaje:
-clem: Tan solo al salir de este lugar no creo poder recordar con nostalgia cualquier momento del pasado.
No sé explicar cómo me sentí en ese momento, es un sentimiento raro, como algo nuevo pero a la vez familiar.
-philia: De todas las cosas que odio de este lugar, solo podría extrañar el mar 海.
-clem: Justo estoy en él y aunque sé que no son los mismos granos, mis manos se sienten como si siempre estuviese en la misma arena, creo que no existe un mejor lugar para odiar, lmao.
Pensé que si solo, tal vez, salía un momento a caminar, podría verla. Tomé mi paraguas y mis audífonos, el cable se enredaba entre los botones de mi uniforme, y la lluvia impedía que las mariposas volaran entre ellas, pero aún así me dirigí al mar, no quedaba muy lejos de mi casa.
No podía parar de pensar lo patético del llegar de la nada o incluso en que simplemente no estaría ahí, pero ahí estaba, sentada en la orilla. Con pasos lentos pero tímidos me acerqué a ella, me senté a su lado y abrí el paraguas para los dos, y ella simplemente lo tomó y lo cerró, dejándonos desnudos ante la lluvia. Nos sentamos en la orilla, escuchamos música, no decíamos nada, pero asistíamos todos los días o simplemente los días que parecían eternos para cuerpos efímeros.
Cada vez fuimos acercándonos más, pero nunca hablábamos, no era necesario para ser parte. Una vez solo habló, se veía algo diferente, todo estaba igual: su delgada silueta, su largo cabello lacio y castaño. Es un corte que parece más práctico que estético, con mechones que a menudo caen de forma descuidada sobre su rostro, movidos por la constante brisa del mar; sus manos con frío, rosas en los dedos. La mayor parte del tiempo viste de seifuku; sus faldas plisadas, las calcetas oscuras y los suéteres holgados actúan como un camuflaje que la mimetiza con el resto de las chicas de su edad, pero esta vez, solo parecían diferentes sus ojos, marrones y grandes, pero ese día estaban más claros y pequeños de lo normal.
-Hola...
Dijo luego de algunos minutos de no decir nada, pude sorprenderme, aunque en el fondo sabía que ese día había algo especial. Aunque sin duda, muchas personas habrán muerto, vi sus labios, un poco rotos y claros; su voz se oía cálida pero rota, como si no hablaras mucho y hubieras olvidado cómo hacerlo correctamente.
-Hola.
-Pensé que, simplemente... podríamos hablar esta vez, no suelo hablar muy a menudo. No tanto. -Descuida, yo tampoco estoy muy acostumbrado, pero podemos tratar.
-Gracias, hoy... solamente no me siento muy completa.
-Puedo entenderte, pero no del todo.
-¿No has pensado que... nuestra respiración algunas veces se escucha como las olas?
Hasta ese entonces nuestras manos dolían y la lluvia solo empeoraba el frío viento otoñal, pero luego de tiritar un poco, ella solo dijo
-Si tan solo mis pies pudieran moverse cuando lo necesito, no estaría estancada en estos mares.
No pensé mucho en lo que podía decirle, solo dije a voz baja:
-Entre todas las cosas hay flores, no tengas miedo a estar entre ellas. Hay momentos en el día en los que siento que no estoy vivo, aunque mi corazón lata más fuerte e, inclusive, en los días lluviosos, no queda nada en mí, aunque en momentos sintiera que alguien está sentado en mi pecho. Antes que el mar me reclame, me gustaría respirar, como mi hermano, que pudo salir de este lugar tan plano y pesado, como hilos viejos y tela vencida, entre té y memorias de papel, que no son más que solo basura y no son menos que recuerdos... No soy más que ellos.
Ella solo estuvo en silencio, solo podía escuchar el viento y las olas muriendo en escalas antes de volver a ser un cuerpo de notas asonantes, y entonces solo mencionó mientras ponía su mano sobre la mía
-Repite después de mí...
"estoy vivo, puedo sentir tu mano".
Atónito, no pude decir o hacer algo más que solo sonreír, entonces después de unos momentos, solo reímos, quizás de lo mal que estábamos, de lo absurdo que es seguir callados, en el fondo no importaba de qué, solo reír, juntos.
Entonces ella solo de un momento a otro empezó a llorar, no pude hacer nada, sus mejillas eran más rosas de lo normal, como si el impresionismo hubiera nacido de sus labios; ella lloraba y yo simplemente no pude hacer nada, no pude decirle nada, yo solo quizás sentí miedo, aún no sé por qué no pude moverme. He imaginado mil y un momentos, un sinfín de palabras, pero estaría seguro de que sería igual.
Yo estaba ahí, pude sentirla, pude oírla llorar, pero ella no sintió a nadie a su lado, no estuve ahí, estoy muerto.
Luego de eso, nunca más volví a verla, no volvió más al mar y estar ahí no era lo mismo, era tan lacónica su inexistencia que mis manos no añoraban el mar ni los ruiseñores que danzaban en él.
Pero ella no sintió a nadie a su lado, estoy muerto.
pdt: esto vendría siendo el primer cap d una historia de 3 capitulos jskdjsk porfa dime que opinas y algunas preguntas que tengan de elllll chau
Thoughts
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PermalinkMe encantó leerte! Lo de que él sí estaba ahí, oyéndola llorar, y aun así diciendo que no estuvo, me dejó pensando en cuántas veces uno está presente en cuerpo y ausente en todo lo demás. Apuesto a que en el cap 2 la que escribe es Clem y vemos esa misma tarde desde su lado. Gracias por subirlo, ya quiero el siguiente!
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PermalinkYa que pides preguntas, va la mía en palabras normales: ¿el hermano de Philia sigue vivo? Neta lo de que un día no volvió me dejó con la duda todo el cap.
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arabesque: Sintiendo cómo todos los segundos mueren, un sinfín de palabras que rodean tu mente, cuando lo único posible es escapar. Memorias rojas de algodón bajo acuarela, caen lentamente y se disipan entre el vislumbroso olvido de la muerte, como el descenso de melodías en nuestra mente, como caminar suavemente con las olas, sintiendo cómo susurran, oyendo cómo mueren y viven antes de florecer, recuerdos de un bordeado de corazón, aquel que dejaste en mi piel con tus hilos, tus besos, tus son