Te esperé y nunca llegaste.
Me escogiste y, aun así, parece que a diario ruego por que siga siendo yo.
¿Qué tan difícil se volvió recibir algo tuyo? ¿Acaso no me lo merezco? ¿O acaso ya no te intereso?
Como olas de altamar, de aquí para allá,
mis pensamientos vienen y van,
preguntándome si un día tú me amarás.
Quizá ando volada porque mi cabeza está cansada de explicarle a mi corazón que, aunque suene esa canción, el amor es más que afección.
Tiempo doy y tiempo das,
pero no es solo tiempo regalar.
Hacer sentir a alguien valorado es mejor que un beso apasionado,
pero mi corazón cansado no entiende a la razón que le habla desesperado.
Quizá, cuando esté completamente quebrado,
me pedirá disculpas apresurado.
Hace 2 años mientras tenia una relación, el chico con el que estaba me hacia sentir sola estando él conmigo.
En una de nuestras discusiones, mientras lloraba mojando el colchón con lagrimas, que el amanecer secaría como si de un presagio donde solo el pasar del tiempo ayuda a sanar, escribí esto para él.