-Hasta que la muerte los separe...
Se suponía que, en medio del dolor, la adversidad, la enfermedad, mientras atravesábamos las crisis, debíamos permanecer unidos, pero no, no fue así.
Me imaginé que, si llegaba un momento sin dinero permaneceriamos juntos para afrontarlo todo, construir juntos, y no, no quiero eso, solo pensé en esa posibilidad.
Creí que, si el dolor, la ansiedad, el miedo nos alcanzaban, estaríamos el uno junto al otro para atravesar cada situación, juntos...
Pensé que, si los problemas llegaban, los resolveríamos juntos, los dos, sin que nadie más escuchara nuestros problemas, buscando soluciones a todo, entre los dos.
Pero siempre hay peros...
Cuando la enfermedad llegó...
¿Alguna vez te sentiste enfermo y algún te cuidó?
Claro, siempre hubo alguien. Cuando llegué a tu vida, en un momento te enfermaste y estuve ahí, pendiente de ti. Ante cada situación estuve, siendo tu roca, prestando mi hombro para ti, cuidando tu cuerpo para que no sufrieras ningún daño, pero... llegó mi momento.
La enfermedad se apodero de mi y, ¿que hiciste?
Me encerraste, te olvidaste de mí.
Y, peor, te olvidaste de aquella promesa que algún día aceptaste diciendo: "Sí, acepto"
"Hasta que la muerte nos separe". Ella no nos separó, nos separaste tú, me alejaste tú. En medio del dolor te fuiste, en la adversidad decidiste irte solo, en las crisis buscaste soluciones que solo te convenían a ti y, en la enfermedad... me abandonaste en nuestro propio "hogar".
¿A quien engaño? Ese lugar nunca fue nuestro hogar, fue solo la casa que hoy alberga mis huesos después de haber muerto hace tiempo por tu abandono.
M.S