Parece moverse,
se siente moverse,
como una caricia que llega, enloquece y cesa de repente.
Vuelve a empezar, pero lo hace más lento;
choca en el rostro,
respira en la mejilla.
Trae aromas, aromas que son boletos:
te devuelven a lo que fuiste,
te devuelven con quien fuiste.
Otras veces no trae nada,
haciendo de arena la piel;
a veces solo es frío
y no dice nada.
También te deja mudo,
sonriendo sin mirada.