¿Cómo se verá un jardín lleno de colores?
Un jardín donde las flores rebosan de vida, donde sus aromas traen paz y donde los pájaros cantan como si conocieran la belleza de aquel lugar.
Qué hermoso jardín…
Pero no todo puede estar lleno de colores brillantes. Porque también existen el blanco y el negro, y no por ser diferentes dejan de ser colores. Y no porque aparezcan ellos significa que todo se nubló, que todo se volvió gris o que el jardín dejó de ser hermoso.
Porque, curiosamente, es en aquel lugar oscuro, donde creemos que no existe vida, donde muchas veces nacen las flores más hermosas.
¿De qué serviría un jardín lleno de flores iguales? Todas sencillas, todas parecidas, todas intentando encajar entre las demás.
Quizás la verdadera belleza está en aquella flor que creció sola.
Aquella que nació en medio de la oscuridad, sin necesitar que nadie le enseñara cómo florecer. Aquella que, a pesar de haber crecido lejos de la luz, decidió abrir sus pétalos.
Y cuando finalmente floreció, no necesitó parecerse a ninguna de las demás.
Porque era diferente.
Porque había aprendido a crecer en la oscuridad.
Y quizás por eso, entre todas las flores de aquel enorme jardín, era la que más brillaba.