fuiste esa historia que nunca termino de escribirse, pero igual dejo tintas en todas mis páginas, porque no tuvimos un final claro ni un desarrollo completo, lo poco que fue alcanzo para marcarlo todo, para meterse entre líneas, para quedarse en los espacios donde intento escribir algo nuevo y aún así aparecen tus recuerdos, tu forma, lo que quedó de ti; no fuimos una historia completa pero si lo suficientemente intensa como para dejar rastros , como que cada intento de avanzar tengo un poco de lo que se cerró, de lo que se quedó a medias, de lo que nunca encontró de una forma de continuar; y eso pesa distinto, porque no hay un cierre al que volver, no hay un final que explique lo que pasó, solo hay fragmentos, momentos sueltos, sensaciones que no desaparecen del todo, como si lo incompleto tuviera más fuerzas que lo que realmente se termina; y aveces descubro releyendo lo que realmente nunca se escribió, intentando darle sentido a lo que no tuvo estructura, imaginando cómo habría sido si hubiéramos tenido más tiempo, más claridad, más posibilidad; pero la verdad es que no la tuvimos, y eso es lo que convierte todo en algo difícil de soltar, porque no duele lo qué fue, duele lo que puedo haber sido y no llego a existir; porque hay historias que no necesitan ser largas para quedarse, no necesitan tener principios y final para marcar, algunas simplemente pasan dejas huellas y se van, pero no sé borran; y la tuya conmigo fue así, incompleta, inconclusa, imposible de cerrar del todo, pero así lo suficiente real para quedarse escrita, no es un final, sino en cada página que vino después, como un rastro que no se ve siempre... Pero que sigues ahí.
• Les dejo un párrafo de lo que aveces escribo, hay situaciones que no se explican, sino que se escriben .