CAZADORA DE HOMBRES
Mujeres encantadoras, con gran carisma,
promiscuas y falsas como billetes tres.
Generalmente narcisistas.
Mujeres de sonrisas en sombras.
Tejen redes con hilos de ambición,
deseo de poder, admiración
o validación personal.
Susurros de dulzura en la bruma,
pero su corazón es un hielo sin compasión.
No actúan por sentimientos de amor,
sino por deseo sexual y material.
Con manos suaves moldean destinos,
pero en sus ojos y corazón solo hay vacío.
Se alimentan de sueños ajenos,
mientras el eco de sus risas se va desvaneciendo.
Son como piedras preciosas que brillan en la superficie,
pero son plásticas, en el fondo,
solo hay un abismo de manipulación.
Y así siguen, danzando en la niebla,
construyendo castillos en la fragilidad de
hombres enamorados.
Mujeres en sombras de dulzura disfrazadas.
Con miradas que seducen, tejidas en promesas.
Entre risas y gestos, el arte del juego,
sus corazones son trampas, sus palabras son redes.
Son guías en laberintos, flechas en la niebla,
cazadoras de sueños que nunca son suyos.
Los hombres las siguen, encantados por la música,
de sus cuerpos, su belleza o apariencia tierna,
sin saber que son piezas en un complicado ajedrez.
Saben tomar lo que quieren, juegan con el sol,
cada sonrisa es un eco de un corazón congelado.
En la danza de luces, son sombras que brillan,
con miles de historias que ocultan su verdad.
Como espejos de cristal, reflejan lo que desean,
pero al final del camino, solo hay vacío.
Las palabras son afiladas, dulces venenos,
y aquellos que caen son solo pasos en su danza.
Pero dentro de su risa, hay un eco de frío,
la manipulación sutil, una obra maestra de engaño.
Mujeres de muchas máscaras, tejedoras de ilusiones,
se deslizan por la vida, dejando corazones en ruinas.
Son sirenas en aguas tranquilas,
mientras sus ojos brillan, el dolor crece.
Pueden brindarte besos cargados de pasión,
pero jamás con amor.
Coquetas contigo y con otros.
Te manipulan con el sexo, premiandote
o castigandote.
Sin el brillo de sus ojos, solo queda la noche,
un largo túnel de promesas que nunca llegaron.
Son reinas en un juego, pero las pisadas son frías,
y al final, en el silencio, solo queda soledad.
En su haber tienen una lista grande de nombres,
de hombres cazados y manipulados.
Mujeres que juegan, pero el precio es alto,
con cuerpos desgastados y almas sin hogar.
Con su experiencia, conocen todas las posiciones,
trucos o juegos sexuales,
pero pueden presentarse ante ti
como novicias, ingenuas, mansas, inexpertas.
Otras veces aparentan ser víctimas de algún hombre,
o de alguna situación para buscar empatía
y así montar la trampa.
Las promesas se desvanecen como el humo,
y los hombres, vacíos, miran hacia el abismo,
luego de haber caído en la trampa
de la cazadora de hombres.
El hombre regala su tiempo, su esencia, su ser,
lo material y todo lo que puedan dar,
sin notar que son solo un eco en su juego.
En esta danza de sombras,
la luz se desvanece,
quedando atrás la presa,
solo y con el corazón roto.
Maracaibo, 10/05/2025
Accede a la canción, basada en esta composición, a través de los siguientes enlaces:
https://vkvideo.ru/video-231361250_456239077