Florece
Amor, ¿qué haces?
¿Piensas en mí?
Déjame decirte algo:
es época de florecimiento
y no te veo en el árbol de sakura.
¿No se suponía
que este era nuestro lugar?
Amor, al menos dime,
¿te arrepientes de las promesas vacías
que dijiste sin pestañear?
¿Te duele el corazón cuando me recuerdas?
Por favor, dime que sí,
déjame vivir con esa intriga.
Amigo íntimo,
¿ya no me sientes?
Porque yo todavía te siento aquí,
aquí dentro de mí.
Sé que debo olvidar el pasado,
pero fueron mis mejores años,
los años que te di,
los años que contigo desperdicié.
Compañero,
¿me prestarías tu cuaderno de nuevo,
como antes?
Déjame escribir en él
todo lo que siento ahora.
Déjame tomar un papel y un lápiz
para plasmar que el amor también llega a su final,
que alguna vez florece
y que, tarde o temprano,
también se marchita.
Amigo, tú lo sabes bien:
te di todo de mí
y aun así te fuiste.
Déjame gritar,
déjame llorar,
déjame preguntarte por qué me dejaste
si sabías todo lo que sacrifiqué por ti.
El mundo sabe muy bien
cuánto me dueles aquí dentro.
Y quizá algún día deje de amarte,
pero hoy no.
Hoy solo quiero que sepas
que el mundo también sabe
que sé odiar.