Ahora, ¿qué haremos?
¿A dónde vamos a ir
si solo tenemos un camino por recorrer?
Adultos somos ya,
y seguimos persiguiendo los sueños
que de pequeños nos prometimos.
Caminamos este sendero juntos,
siguiendo los mismos faros,
avanzando a la par,
esperando encontrar una respuesta
dentro de nosotros mismos.
Déjame besarte,
déjame seguirte.
Quiero escucharte hablar
de tus sueños otra vez.
Déjame ser tu amigo sincero,
sin nada que esconder,
sin nada que pensar.
Solo quiero verte
siendo tú mismo.
Porque en este mundo
donde existe tanta hipocresía,
yo veo en tus ojos
un cielo estrellado
que quiero seguir.
Querer no es malo.
Obsesionarse con algo, quizá sí.
Si sabemos cómo perdonar,
¿por qué no perdonamos?
Si este mundo es cruel,
¿por qué no lo cambiamos?
¿Por qué no cambiamos las ideas
de quienes solo buscan la guerra?
Si es tan fácil compartir un cuerpo
sin sentir nada,
¿por qué no juntamos nuestras llamas
en una sola?
Una llama llena de esperanza,
llena de amor,
capaz de iluminar
un mundo mejor.
Compañero,
amado mío,
si sé que piensas así,
dime...
¿cómo podría no amarte?