A veces, el amor aprende a perder, aprende a soltar, aprende a ceder. No entiende de mentiras ni de falsedad; premia a los valientes que lucharon de verdad
Y aunque me costó, a mi peor temor lo afronté: irme, aun sabiendo que iba a doler
El tiempo pasó y me dio la razón; sanó mis heridas y calmó el corazón. Lo que un día dolió con intensidad, hoy es una lección de fuerza y dignidad.