Extrañalo, pero nunca lo busques.
Y sé que decirlo parece fácil cuando no eres tú quien tiene que luchar contra las ganas de escribirle.
Porque sí, puedes extrañarlo.
Puedes pensar en él cuando escuches una canción que te recuerde a aquella etapa, puedes acordarte de una conversación, de una mirada, de una costumbre que tenían juntos. Puedes tener días en los que una parte de ti quisiera volver a saber cómo está, qué está haciendo o si alguna vez también piensa en ti.
Y aun así, puedes decidir no buscarlo.
Porque extrañar a alguien no significa que tengas que regresar a su vida.
A veces confundimos la nostalgia con una señal. Pensamos que porque todavía sentimos algo, significa que debemos hacer algo al respecto. Que si el corazón todavía recuerda, entonces quizá la historia todavía tenga algo pendiente.
Pero no siempre es así.
A veces simplemente estás extrañando una etapa de tu vida.
Extrañando cómo te sentías cuando todo estaba bien.
Extrañando la versión de ti que existía cuando esa persona estaba presente.
Y eso no significa que debas volver.
Yo también tuve ganas de buscarlo. Muchas más veces de las que quisiera admitir. Tuve mensajes que escribí y nunca envié. Preguntas que me quedé con ganas de hacer. Momentos en los que pensé que quizá una conversación podía cambiarlo todo.
Pero después recordé por qué tuve que aprender a soltar.
Y entendí que no tenía sentido regresar solamente porque lo extrañaba.
Porque si para que alguien permanezca tengo que perseguirlo, insistir o recordarle constantemente el lugar que ocupé en su vida, entonces quizá ya tengo mi respuesta.
No quiero volver solamente porque extraño.
Quiero aprender a estar bien incluso cuando extraño.
Quiero poder recordar sin sentir que tengo que regresar. Poder pensar en él sin buscar su nombre. Poder sentir nostalgia sin convertirla en una excusa para abrir una puerta que tanto me costó cerrar.
Así que sí, extrañalo.
Permítete sentirlo.
No tienes que fingir que ya no te importa para demostrar que estás sanando.
Pero no lo busques.
No porque no haya significado nada.
Sino porque algunas personas pueden seguir significando mucho para ti y, aun así, no tener un lugar al que debas regresar.
A veces el mayor acto de amor propio no es dejar de extrañar.
Es extrañar…
y aun así elegir no volver.