Somos más fuertes de lo que creemos. A veces la vida nos golpea tanto que terminamos preguntándonos qué hicimos mal o por qué nos pasan tantas cosas malas. Incluso hay quienes creen que merecen cada herida por los errores que cometieron o por el dolor que un día causaron a quienes amaban.
Pero no pienses que tus heridas son un castigo, ni que Dios se ha olvidado de ti. Vivir también significa enfrentar pérdidas, decepciones y caídas. Para amar, nos exponemos al dolor. Para confiar, aceptamos el riesgo de ser heridos. Para crecer, muchas veces debemos atravesar momentos que jamás habríamos elegido.
No dejes que el sufrimiento te convenza de que estás solo o de que no vales. Las heridas no siempre llegan para destruirnos; muchas veces nos enseñan cuánto somos capaces de resistir, de aprender y de volver a levantarnos. Porque, incluso cuando no lo ves, eres más fuerte de lo que crees.
Tu seras tu mayor enemigo y seras el único que vera cuanto vales.
el dolor es un amigo que siempre nos hará más fuerte, asique sigue luchando y lo mas importante sigue viviendo sin arrepentimientos y aprendiendo de las caídas , errores y fracaso, que todo se recompensa tarde o temprano.