Gran reseña rodrigo
🎬 Es teatro, es deseo: Julieta & Romeo — Cuando el deseo contamina a todos
Pensamiento
Gran reseña rodrigo
Contenido de la publicación
Parece, en la superficie, otra relectura de Romeo y Julieta, uno de esos clásicos sobre los que parece que ya se dijo todo. Pero Romina Richi toma el universo de Shakespeare, da vuelta los nombres y altera el punto de partida para construir algo que no se limita a actualizar una historia conocida. Y ahí aparece uno de los riesgos más interesantes de la propuesta: cuando una adaptación parte de un concepto reconocible, incorpora nuevos personajes, mezcla disciplinas y pretende construir un lenguaje propio, la línea entre la reinterpretación y el collage puede volverse peligrosamente delgada.
Muchas veces, estas revisiones terminan perdiéndose en sus propias ideas, como si la necesidad de diferenciarse pesara más que la obra que intentan construir. Acá, en cambio, el experimento funciona. No porque todo tenga que encajar a la perfección, sino porque hay una identidad escénica capaz de sostener el conjunto.
En esta versión, el deseo no es patrimonio exclusivo de Julieta y Romeo. Todos los personajes están atravesados por él: Desean, provocan, persiguen, manipulan o quedan atrapados en sus propias pulsiones. Nadie parece estar completamente al margen de esa fuerza que condiciona los vínculos y las decisiones. El deseo deja de ser una promesa romántica para convertirse en una forma de relacionarse con los demás; una energía capaz de acercar a las personas, pero también de enfrentarlas, someterlas y destruirlas.
Lo interesante es que la obra no necesita concentrar todo el conflicto en sus protagonistas: Sino que lo distribuye por el escenario y convierte a cada personaje en una pieza de un mundo donde nadie parece demasiado inocente.
Visualmente, la puesta tiene una personalidad que se agradece. El rojo, los contrastes, los cuerpos y la intensidad de los movimientos construyen una atmósfera que no funciona como simple decoración, sino como una extensión de aquello que la obra quiere contar. Pero hay algo más que merece destacarse: El hecho de que una propuesta de espíritu under, realizada en un espacio como el Polo Cultural Saldías, consiga semejante despliegue y combine disciplinas tan distintas como la ópera, la danza, la música en vivo y la actuación. No es un detalle menor. En un contexto donde llevar adelante una obra de estas características implica un desafío enorme, se agradece encontrar una apuesta que no se achique frente a sus posibilidades, sino que busque construir un universo propio a partir de ellas. Hay algo genuino en esa voluntad de hacer, de probar y de poner tantas ideas en escena sin perder la identidad de la propuesta.
También me parece interesante la búsqueda de una experiencia más interactiva con el espectador. La disposición del espacio y la cercanía con los intérpretes hacen que uno no quede necesariamente ubicado en el lugar cómodo de quien observa todo desde afuera. La atención se desplaza, pasan cosas en distintos puntos y la experiencia adquiere una dimensión más física, menos distante. Me gusta esa intención de romper, aunque sea parcialmente, con la separación tradicional entre escenario y platea. No se trata solamente de contar una historia frente al público, sino de encontrar otras maneras de hacerlo partícipe de lo que sucede. Y esa búsqueda encaja con una obra en la que el deseo desborda constantemente los límites, invade los vínculos y parece no reconocer demasiadas fronteras.
Todo tiene una energía deliberadamente exagerada, como si los sentimientos no pudieran expresarse a escala humana y necesitaran desbordar el cuerpo para hacerse visibles. Ese exceso, que en otro contexto podría resultar artificial, acá encuentra su lugar dentro del universo que la puesta propone. No se trata de moderar las emociones, sino de llevarlas hasta un punto en el que dejan de ser íntimas para volverse físicas, casi tangibles.
También funciona el contrapunto que introduce el personaje del rey tercero, una suerte de alivio cómico dentro de una obra atravesada por tanta intensidad. Su presencia permite que la puesta respire, rompe por momentos la solemnidad y evita que el peso del deseo y la tragedia se convierta en una única nota. El humor no necesariamente desarma el universo dramático; por el contrario, lo potencia al generar un contraste con lo que sucede alrededor. En una obra que apuesta tanto por la exacerbación de los sentimientos, esos momentos de distensión resultan fundamentales para que la intensidad no termine agotándose a sí misma.
En el plano interpretativo, Balthazar Murillo está muy bien. Lo que más me gusta de su trabajo es esa manera de llevar los sentimientos al límite, sin tenerle miedo a la exageración y habitando un registro que exige entrega física y emocional. En una puesta donde todo parece amplificado, una interpretación demasiado contenida podría quedar fuera de lugar. Murillo entiende ese código y se compromete con él: su intensidad no interrumpe el lenguaje de la obra, sino que forma parte de su funcionamiento. Hay algo genuino en esa decisión de no jugar a medias, de aceptar que este universo exige personajes dispuestos a exponerse y a llegar un poco más lejos.
Margarita Páez también está muy bien. Su presencia resulta fundamental para sostener una propuesta que busca revisar el lugar de Julieta y darle otro peso dentro del relato. La obra no se limita a cambiar el orden de los nombres ni a modificar superficialmente el clásico: intenta desplazar la mirada y discutir qué lugar ocupan el deseo y los personajes dentro de esa historia. Páez acompaña esa búsqueda con una interpretación que se integra a la intensidad general de la puesta y ayuda a darle cuerpo a esa nueva perspectiva.
Quizás el mayor mérito de Es teatro, es deseo sea entender que intervenir un clásico no consiste solamente en cambiar sus reglas, sino en encontrar algo propio dentro de esa transformación. La mezcla de lenguajes, la incorporación de otros personajes, el humor y la decisión de llevar las emociones hacia un registro exacerbado podrían haber terminado en una acumulación de ideas sin dirección. Sin embargo, detrás de esas elecciones hay una propuesta y una puesta que consigue articularlas con personalidad. No todo necesita ser solemne para hablar de Shakespeare, ni toda reinterpretación tiene que demostrar su inteligencia a cada minuto.
Al final, queda una obra muy buena, con una identidad visual marcada, una combinación de disciplinas que funciona y un elenco que entiende el universo en el que está jugando. Pero también queda el valor de una propuesta independiente que se anima a experimentar, a buscar su propia voz y a entender el espacio teatral como algo más que un escenario frente a un asiento.
Es teatro, es deseo se permite ser excesiva, jugar con el espectador y mezclar lenguajes sin pedir disculpas por ello. Y encuentra, justamente en esa libertad, una manera de hablar del deseo. Porque cuando todos los personajes están contaminados por lo que quieren, sienten o persiguen, la tragedia deja de pertenecer solamente a dos amantes y se convierte en un mundo entero del que nadie puede salir del todo ileso.
Thoughts
-
PermalinkMirá, que una propuesta under en el Saldías junte ópera, danza y música en vivo me dice mucho de cómo se arma el independiente: eso sale a pulmón y con gente que hace tres cosas. Por ahí el exceso viene de ahí.
-
PermalinkLa cercanía con los intérpretes, que pasen cosas en distintos puntos y uno no sepa a dónde mirar, es lo que más ganas me da de verla. Las obras donde el público queda metido en medio son las que yo recuerdo años después, aunque se me olvide el argumento. Esto va a mandar a más de uno al Saldías.
-
PermalinkPah, que el deseo sea de todos ya estaba medio en el original: la Nodriza y Mercucio no hablan de otra cosa. Lo que cambia, por lo que contás, es que acá nadie lo toma en chiste salvo el rey tercero.
-
PermalinkGran reseña rodrigo
Publicaciones relacionadas
-
ECOS DE LA MANADA C. 13
Capítulo 13 — voz del narrador:
-
Tan solo, déjame
Déjame quererte como nadie te ha querido,
-
¿De dónde soy y a dónde pertenezco?
¿Soy del lugar en el que nací o de la tierra en la que crecí? ¿Soy de donde mi corazón se siente vivo o de donde mi mente descansa? ¿Soy del norte o del sur?
-
Resubi la cancion que acompaña al artículo Rupturismo a la…
Resubi la cancion que acompaña al artículo Rupturismo a la Argentina. Le baje el nivel de RKT, lo hice un poco mas pop. Y agregue un verso final. Donde explico un poco mas el sentido de la letra. Por que algún comentario me dio a entender que no le di debido contexto al mensaje. Presento a “La rochi” junto a Marea las voces femeninas de mis canciones. Y le baje un poco al “ beboteo “ por que en algunos versos no se entendia que decia Jajaja. Espero que les guste. «Rupturismo la Argentina…
-
"SI EL TIEMPO NO PASARA"
Si talvez, el tiempo
-
"EL PICAFLOR"
Hoy visita mi jardín
-
El bien y el mal: ¿inventos humanos o algo más?
Creo que, de todo el ensayo, este ha sido el capítulo que se me ha hecho más difícil redactar.
-
"NO LO DIGAS.. YA LO SÉ"
No me digas
Parece, en la superficie, otra relectura de Romeo y Julieta, uno de esos clásicos sobre los que parece que ya se dijo todo. Pero Romina Richi toma el universo de Shakespeare, da vuelta los nombres y…