Me dijiste seamos solo amigos, mereces algo mejor, dime: ¿Cómo recupero estos tres años de mi vida?
Supliqué y lloré, te dije conversemos, intentémoslo una vez más. Tu respuesta fue ignorarme y decir que ya no me querías volver a ver una vez más.
¿Por qué estoy suplicando y llorando? Si un día antes me maltrataste y agrediste, si accediste a mí mientras lloraba y te decía que no lo hagas, que solo necesitaba una abrazo.
C.E. ese día solo quería que me escucharas y me dieras cariño, pero recibí solo lujuria y desprecio.
Al otro día lloré y temblé, cuestioné mi salud mental y por más que intenté estar bien, estuve incapacitada de llevar un día normal.
No solo yo cuestioné mi salud mental, todos los de mi alrededor pensaban que moría.
Y tal vez si me estaba muriendo porque sentí que todo lo bueno en mí había muerto, que ya no había vuelta atrás.
Después, invoqué mil astros y lecturas para que me digan que vas a estar a mi lado.
Todos los días me pregunto: ¿Merezco tan poco?
No hay ayuda profesional o espiritual que sirva.
Solo me desahogo para encontrar un poco de calma y no enloquecer más.
Te amo y te odio.
Te amo porque te necesito y te odio porque me lastimas.
Finges amor cuando solo satisfaces tus deseos conmigo.
Espero algún día me ames, así como yo lo he hecho.
Sientas el dolor y la amargura que me mata día a día.