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No confundas un cambio con una intención

seavienbyyeni
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Si algo me queda claro es que hay personas que no cambian, solamente aprenden a portarse bien cuando quieren conseguir algo.

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Si algo me queda claro es que hay personas que no cambian, solamente aprenden a portarse bien cuando quieren conseguir algo.

Y quizá una de las cosas más difíciles de aceptar es descubrir que ese cambio que tanto esperabas no siempre era real.

Porque cuando alguien empieza a tratarte diferente, quieres creer.

Quieres pensar que finalmente entendió.

Que se dio cuenta de sus errores.

Que esta vez será distinto.

Y por un momento bajas la guardia.

Vuelves a confiar.

Vuelves a abrirle la puerta.

Hasta que pasa el tiempo y empiezas a notar que aquella versión amable desaparece tan rápido como apareció.

Y entonces entiendes que no era un cambio.

Era una intención.

No todas las personas son así, por supuesto. Hay quienes reconocen sus errores, trabajan en ellos y realmente cambian.

Pero también existen quienes solamente modifican su comportamiento cuando necesitan algo de ti.

Cuando quieren recuperar tu atención.

Cuando sienten que te están perdiendo.

Cuando necesitan que vuelvas a confiar.

Y la diferencia está en lo que sucede después.

Porque un cambio verdadero no aparece solamente cuando alguien tiene algo que ganar.

Se mantiene incluso cuando ya no necesita convencerte de nada.

Por eso ya no quiero fijarme únicamente en lo que alguien promete cambiar.

Quiero observar lo que hace cuando no está intentando demostrarme nada.

Porque cualquiera puede ser amable durante unos días.

Cualquiera puede decir “ya entendí”.

Cualquiera puede prometer que será diferente.

Lo difícil es sostenerlo cuando pasa el tiempo.

Así que si alguien cambia de verdad, no necesitará convencerte constantemente.

Sus acciones terminarán hablando por él.

Y si solamente se porta bien cuando quiere algo, tarde o temprano también lo demostrará.

A veces no necesitas descubrir las verdaderas intenciones de alguien de inmediato.

Solo necesitas darle tiempo.

El tiempo tiene una manera muy precisa de mostrarnos qué cambios eran reales y cuáles solamente eran una estrategia para no perder lo que tenían.