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Enzo Granados

XavierBlackfort
Pensamiento

Pensamiento

rlopez05

Siete minutos y medio de ducha y cinco secándose dentro. Ese hombre no ha llegado tarde a nada en su vida hasta hoy, por eso le pesa tanto.

Siete minutos y medio de ducha y cinco secándose dentro. Ese hombre no ha llegado tarde a nada en su vida hasta hoy, por eso le pesa tanto.

Contenido de la publicación

6:00 am

Enzo venía despertando después de una noche ajetreada. Sus ojos tenían pequeñas bolsas obscuras que demarcaban el rostro de un hombre cansado y exhausto. Aun así puso los pies en el suelo y empezó a acomodar su cama.

Su ropa seguía una paleta de colores que no podía romper. Solo usaba ropa blanca, gris, negra y azul. Sus sábanas eran negras, con una cobija blanca, sus almohadas grises y el cojín de la cama es azul.

6:30 am

Él se metía a bañar por 7:30 minutos exactos, y luego tardaba otros 5 minutos secándose la piel dentro de la ducha para no chorrear el suelo. Cuando ya estaba completamente seco se ponía sus otras sandalias para después de bañarse y no mojar las que usaba en la casa.

Entraba a su cuarto y tardaba nada más 7 minutos en escoger un par de medias negras, un par de zapatos negros de velcro, un pantalón cargo color negro, una camisa blanca y un abrigo color negro, y luego un minuto para peinarse.

6:51 am

A esta hora ya empezaba dirigirse a la salida con un casco en mano. No fue hasta que agarró la puerta que notó una mancha color blanca el borde inferior de su gabardina negra.

Entró a lavarse un poco la camisa y salió en carreras a la calle. Con la vista fija en su moto, al fondo del estacionamiento, intentó sacar las llaves del bolsillo sin dejar de correr, pero el llavero se atascó con un hilo del pantalón. Tiró de él, distraído, y cruzó a toda prisa el carril de circulación, hasta que sintió un fuerte golpe…

7:00 am

—Perdón, no te vi. Es que ya se me hace tarde para el trabajo.— dijo una voz femenina que también estaba en el suelo recogiendo las cosas que cayeron de su bolso.

«No tengo tiempo para estas idioteces» Se dijo a sí mismo Enzo.

—De verdad una disculpa, no era mi intención golpearte corriendo.— reiteró Mikaela.

Enzo se puso de pie y se sacudió el pantalón con dos golpes secos, uno por pierna. Revisó que la camisa no tuviera una mancha nueva. Luego miró al suelo y se agachó, y Mikaela, que todavía intentaba recuperar su teléfono debajo de un charco de papeles, sintió un alivio ridículo. «Al menos hay gente decente», pensó, y empezó a levantar la mano.

Él tomó las llaves. Las revisó. Se las guardó en el bolsillo.

La mano de Mikaela siguió en el aire un segundo más de lo necesario. Con mucha dignidad, la usó para acomodarse el cabello.

—Hay quienes tenemos horarios que cumplir.— dijo Enzo.

—¿Sabes? No tienes porqué ser un cretino. Puedes simplemente disculparte y ya. Yo también tengo que ir a trabajar.

Enzo sacó 15 realtas de su maleta y se las dio.— Toma, para que compres café para ti y para tu jefe.

—Oye ¿Que te pasa? Acaso ¿Crees que eres superior a mí?

—Mira, no me estorbes, que tengo que sacar la moto.

—¡Pero eres todo un maldito idiota!— esa mujer que en un inicio era amable ahora se ponía de pie frente a Enzo— ¿Acaso no sabes quien soy?

Enzo la miró con una mirada de desprecio de pies a cabeza, solo para después sacar una frase que le costaría tres gotas de sangre de su nariz. —¿Mónica Lewinsky?

—Será mejor que te largues, porqué la suerte tuya no será mejor cuando caiga la sangre en tu camisa.

Enzo comprendió la amenaza, tomo sus llaves que volvían a caer a causa del golpe. Se montó en su moto, y sin gracia y sin ninguna vergüenza arrancó sobre los papeles de esa mujer. La cual ya harta agarró las hojas y las tiro al aire, sacó una memoria USB y se devolvió a su departamento a imprimirlas de nuevo.

7:41 am

Enzo llegó estresado, pues se salió completamente de su horario, fue al baño de su oficina para verse al espejo, acomodarse el pelo y tomar un poco de agua.

Un escalofrío recorrió su cuerpo, su piel se hizo de un lívido intenso y se puso fría como un cadáver en una morgue. Había algo que no solo se salía de su rutina, si no que además rompía su esquema de paz que había tenido con mucha tenacidad y disciplina. Dos gotas de sangre en su camisa color blanca. Y su abrigo negro tenía una mancha blanca en el hombro por culpa de la caída.

—Hey Enzo ¿Que cuentas?— dijo Thomas, un hombre de estatura media y el pelo rojo, con los ojos verdes y sus uñas carcomidas por la ansiedad del trabajo.

—No Thomas, hay 41 minutos desalineados en mi horario. Necesito recuperarlos pero no sé de donde quitarlos.

—Enzo, amigo.— dijo él apoyando su mano en el hombro de Enzo —A veces solo tienes que vivir y ya, los horarios son para trabajos y para personas que no saben como acomodar sus horas. Con la experiencia que tienes en esto ya calculas mejor tus horas, puedes pensar en tus rutinas. Pero la vida es para la espontaneidad, para que “pase lo que tenga que pasar”, no para encerrarse en un horario que cuenta tus 24 horas cada minuto. De milagro no agendas lo que sueñas cuando te vas a la cama.

—Se llama disciplina, se llama orden. Tantos sinónimos y no comprendes que cada uno de ellos tienen escrito la palabra paz en ellos. Mis días planeados y todo en orden, sin una puta gota de sangre en mis camisas blancas, sin eso esto sería perfecto.— Decía mientras restregaba con fuerza su camisa para quitarle la sangre.

—No pareces tener paz ahorita.

— Es porque no dejas de hablar.

—Enzo, mi amigo. Nos conocemos desde los 12 años, ya tienes 26 años. Nunca has tenido novia o novio, ni si quiera sé si eres heterosexual o qué. Pero no has experimentado nada en esta vida, nunca fuimos a una fiesta juntos, nunca salimos de camping juntos, nunca has tenido sexo. Amigo, tienes que soltarte un poco. Experimentar algo nuevo.

—A diferencia de algunos, pocos usamos la cabeza para saber cuales son nuestros límites morales y físicos.

Thomas salió del baño con la cabeza abajo, Enzo era una persona difícil, no solo por un grave trastorno de superioridad. Los comentarios a su estilo de vida, su manera de ser y ver las cosas eran como balas que atravesaban, no su corazón, su lógica.

1:00 pm

«Ya tengo la solución a como recuperar esos 41 minutos perdidos.» Pensó Enzo mientras estaba trabajando. Una idea así surgió de su cabeza desordenada, una idea tan desordenada que hasta fue raro para él. Quien sabé que pasaría después de eso.

Thoughts

  • bsalas87

    La USB y los papeles que ella vuelve a imprimir me dejaron pensando. Esa mujer va a aparecer en la oficina de Enzo antes del viernes, con esos mismos papeles, y ahí se le cae encima lo de Lewinsky.

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  • primera_de_casa

    Thomas también se pasa, parce. Soltarle en un baño de oficina que nunca ha tenido novia ni ha ido a una fiesta es otra forma de decirle cómo tiene que vivir, igualito que el horario.

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  • rlopez05

    Siete minutos y medio de ducha y cinco secándose dentro. Ese hombre no ha llegado tarde a nada en su vida hasta hoy, por eso le pesa tanto.

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  • giroForzado

    Ay no, esos 41 minutos los va a querer sacar de algún lado que le duela, y la idea desordenada de la 1:00 pm tiene cara de que Mikaela se le vuelve a cruzar.

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