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Entreverado

DiegoEdu041200
Pensamiento

Pensamiento

libretanegra

Para mí esto salió después de una pelea de esas que terminan en beso. Lo del miedo con apellido no se escribe en una tarde tranquila.

Para mí esto salió después de una pelea de esas que terminan en beso. Lo del miedo con apellido no se escribe en una tarde tranquila.

Contenido de la publicación

A veces quiero

solo un "te quiero",

y quizás, si no lo quieres, me quiebro;

me pregunto cómo es que el sol no envidia al fuego,

si arde menos quien alumbra

que quien consume lo que alumbra por dentro.

Derritiendo mis miedos

con el aura de tus dedos,

el aroma de tu pelo,

ese cielo que me hiela

cuando el hielo de tus ojos

me calienta los recuerdos.

Los besos ardientes que son tu sello,

¿son la firma de un amor

o el amor firmando su destierro?

Aunque sé que tú y yo,

yo y tú,

tenemos el arte de disimular el miedo

con celos, pero besos;

con peros, pero puedo;

con un (vete) que se queda

y un (quédate) que se va primero.

Esos que abrigan, cuidan, calibran

mi paz mental,

ese desorden tan exacto,

ese accidente natural,

ese amor leal,

algo real,

tan lejos de lo viral

que hasta lo invisible

nos parece irreal.

Me tienes en el punto

de no sé qué decir ni decidir:

decidir ir o irme,

irme sin partir,

partir sin despedirme,

despedirme para oírte

cuando el silencio diga

lo que tu boca no se atreve a desmentirme.

Y, en fin,

es con tus ojos que me veo

sin mirarme;

con tus manos que me suelto

por tener dónde aferrarme;

con tu ausencia que me llenas

y tu presencia que me parte.

Qué paradoja:

si me faltas, me completas;

si me encuentras, me extravío;

si eres fuego, tengo frío;

si eres agua, me consumo;

si eres todo lo que busco,

¿por qué busco lo que fuimos

cuando aún somos

lo que nunca hemos sido?

Quizá el amor sea eso:

un sí que se niega,

un jamás que se demora,

un reloj que marca el tiempo

pero no sabe qué hora

es la correcta para amarnos

sin tener que desarmarnos.

Y yo,

que tanto quiero entenderte,

he terminado por perderme

en el idioma de tus labios;

porque dices con abrazos

lo que callas con palabras,

y callas con los ojos

lo que tus abrazos declaran.

Dime,

¿cómo se le llama al miedo

cuando tiene tu apellido?

¿Y cómo se llama al olvido

cuando todavía te recuerda?

No sé.

Solo sé que a veces quiero

solo un "te quiero",

y quizás, si no lo escucho, me quiebro.

Pero hay algo que no entiendo:

si quererte es encontrarme,

¿por qué cada vez que te encuentro

hay un poco menos de mí

y un poco más de lo que pierdo?

O quizá no te pierdo.

Quizá me pierdo

en la forma en que te encuentro.

Y quizá ese sea el secreto:

no saber si esto es amor,

si es temor,

si es el temor de que el amor

deje de ser amor

cuando dejamos de temer perderlo.

Diego Yucra

Thoughts

  • libretanegra

    Para mí esto salió después de una pelea de esas que terminan en beso. Lo del miedo con apellido no se escribe en una tarde tranquila.

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  • Eusebia

    Los dos diciéndose que se vayan y quedándose igual me sonó muy conocido. Que quilombo todo, de belenbrig, juega con otro desorden: el país, la casa y el banco.

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  • Eusebia

    Las paradojas del final suenan a bolero, de esos que se cantan con la voz quebrada justo en el estribillo. Y cuando vuelve el te quiero del principio cambia de sitio: al inicio le faltaba que se lo dijeran, y al final lo que le falta es poder oírlo.

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