PARTE II — Los herederos de la oscuridad
1. El hombre que conocía a Abi
La madrugada cubría la ciudad cuando un hombre vestido de negro entró en la habitación del hospital donde descansaba Abbigail.
No hizo ruido. No encendió las luces. Se quedó observándola durante unos segundos, como si necesitara comprobar que realmente estaba allí.
—Tenés los ojos de tu madre —murmuró.
Abi no era la única que guardaba secretos. Aquel desconocido conocía detalles de su infancia que nadie debería recordar, y sabía cosas que ni siquiera Alessandro Bellini había conseguido descubrir.
Antes de marcharse, dejó una advertencia:
—No confíes en las fotografías de tu infancia. Alguien cambió una de ellas para hacerte creer que siempre estuviste sola.
Cuando Alessandro entró en la habitación, el desconocido ya había desaparecido por la ventana.
Pero había dejado algo atrás: una pequeña marca de un halcón grabada en el borde de la ventana.
El mismo símbolo del colgante que le habían robado a Abi.
2. El secreto de los gemelos
El 17 de septiembre de 2012, la familia Blackwood vivió una noche que cambiaría su historia para siempre.
Abbigail y Enzo tenían apenas seis años cuando alguien los separó.
Mientras unas personas se llevaban a Abi, su tío paterno sacaba a Enzo de la mansión por una entrada secreta.
Ninguno de los dos niños comprendía lo que estaba sucediendo.
Antes de desaparecer, alguien dejó una nota sobre la mesa del despacho:
«Uno vivirá. El otro no existe».
Durante años, Enzo fue criado en las sombras por su tío. Aprendió a desconfiar, a guardar silencio y a convertirse en alguien capaz de desaparecer sin dejar rastros.
Su tío nunca le contó toda la verdad sobre su familia.
Sin embargo, cuando Enzo cumplió dieciséis años, encontró documentos escondidos que cambiaron su vida: su partida de nacimiento y otra con el nombre de Abbigail Blackwood.
Eran gemelos.
También encontró una grabación de su madre.
—Enzo, si estás escuchando esto, significa que descubriste la verdad. Tu hermana está viva. Pero no confíes en tu tío. No todo lo que hizo fue para protegerte.
A partir de ese momento, Enzo decidió encontrar a Abi.
3. La verdad comienza a salir a la luz
Alessandro recibió una fotografía antigua en la que aparecían dos niños idénticos.
En el reverso había una fecha: 17•09.
Debajo, una frase escrita a mano:
«El día en que los herederos dejaron de existir».
Poco después, su teléfono sonó.
—Alessandro —dijo una voz masculina—. Necesito hablar con vos.
—¿Quién sos?
—Enzo Blackwood. El hermano de Abbigail.
Alessandro se quedó en silencio.
—Eso es imposible.
—No. Lo imposible es que hayan conseguido mantenernos separados durante tantos años.
Enzo le explicó que había sido criado por su tío y que acababa de descubrir que su hermana estaba viva.
Antes de terminar la llamada, agregó algo que dejó a Alessandro inquieto:
—Nuestro padre dejó algo escondido. No es dinero ni propiedades. Es algo por lo que algunas personas estarían dispuestas a matar.
Alessandro comprendió que la historia de los Blackwood era mucho más peligrosa de lo que había imaginado.
4. La madre que quizá nunca murió
En los archivos de su tío, Enzo encontró una fotografía reciente de una mujer que llevaba un anillo con el símbolo del halcón.
Reconoció su rostro inmediatamente.
Era su madre.
La mujer que todos creían muerta.
Junto a la fotografía había un mensaje:
«Protegé a tu familia, Enzo. Aunque para hacerlo tengas que destruirla».
Enzo comprendió entonces que su tío no lo había criado únicamente para mantenerlo a salvo.
Lo había preparado para algo.
Y todavía no sabía para qué.
Mientras tanto, Alessandro recibió una llamada de un número desconocido.
—Creí que habías cumplido la promesa que le hiciste a mi marido —dijo una mujer.
Alessandro reconoció aquella voz.
—No puede ser…
—Separaron a mis hijos, Alessandro. Y vos no sabés ni la mitad de lo que ocurrió aquella noche.
—¿Dónde estás?
—No importa dónde estoy. Escuchame bien: no dejes que los gemelos se marchen juntos del hospital.
—¿Por qué?
La mujer tardó unos segundos en responder.
—Porque los que mataron a su padre siguen vivos.
La llamada se cortó.
5. El tercer heredero
Enzo recordó algo que había visto años atrás en los documentos de su tío.
Había tres nombres escritos en un archivo familiar.
Abbigail Blackwood.
Enzo Blackwood.
Y un tercer nombre que alguien había tachado con tinta negra.
Nunca había conseguido averiguar quién era aquella persona.
Ahora comprendía que el tercer nombre podía ser la clave de todo.
Pero ¿por qué alguien querría borrarlo de la historia?
¿Y por qué su tío había mantenido ese secreto durante tantos años?
Antes de que Enzo pudiera preguntarle directamente, recibió un mensaje desde un número desconocido:
«Preguntale a tu tío por qué te eligió a vos… y por qué dejó que se llevaran a Abbigail».
Enzo sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies.
Toda su vida había creído que su tío lo había salvado.
Ahora ya no estaba seguro de que hubiera sido así.
6. La desaparición
A las 03:17 de la madrugada, las luces del hospital se apagaron.
Durante unos segundos, todo quedó en silencio.
Cuando volvió la electricidad, los guardias que vigilaban el pasillo habían desaparecido.
Alessandro corrió hasta la habitación de Abi.
La puerta estaba abierta.
La cama, vacía.
Sobre la almohada descansaba el colgante del halcón.
Junto a él había una nota:
«Si quieren recuperar a su hermana, dejen de buscar a los muertos y empiecen a buscar al que nunca nació».
Enzo llegó segundos después.
—¿Dónde está mi hermana? —preguntó, con la voz cargada de rabia.
Alessandro no respondió.
No porque no quisiera hacerlo.
Sino porque acababa de comprender que alguien había conseguido entrar y salir de aquel hospital sin dejar ningún rastro.
Alguien que conocía sus movimientos.
Alguien que sabía exactamente dónde encontrar a Abi.
Y alguien que, aparentemente, había querido que los gemelos se separaran una vez más.
7. El hombre que debía estar muerto
Alessandro tomó la fotografía familiar que guardaba desde hacía años.
En ella aparecía el padre de Abi y Enzo, un hombre al que todos daban por muerto desde hacía una década.
Al observar el cristal que protegía la imagen, Alessandro distinguió un reflejo detrás de su propio hombro.
Un hombre.
Vestía de negro y llevaba un anillo idéntico al que había pertenecido al padre de los gemelos.
Alessandro se dio vuelta de inmediato.
No había nadie.
Entonces miró nuevamente la fotografía.
—No puede ser… Yo estuve en su funeral.
Si aquel hombre seguía vivo, ¿quién había sido enterrado en su lugar?
¿Y por qué alguien había permitido que todos creyeran que había muerto?
Alessandro comprendió que no podía confiar en nadie hasta descubrir la verdad.
Ni siquiera en las personas que había considerado su familia.
FINAL DE LA PARTE II
En algún lugar de la ciudad, una mujer observaba una fotografía de dos niños.
Los gemelos Blackwood.
A su lado, un teléfono vibró.
Un mensaje apareció en la pantalla:
«Los dos herederos ya conocen la verdad».
La mujer cerró los ojos.
—Todavía no conocen la verdad —susurró—. Solo conocen la parte que les permitieron descubrir.
Tomó la fotografía y la dio vuelta.
En el reverso había un tercer nombre.
El mismo nombre que alguien había intentado borrar de los archivos familiares.
La mujer guardó la fotografía y miró hacia la puerta.
—Si descubren quién es el tercero, todo habrá terminado.
En ese momento, alguien llamó desde el otro lado.
—Señora, ha despertado.
La mujer se quedó inmóvil.
—¿Qué dijo?
—Preguntó por sus hijos.
Por primera vez en muchos años, el rostro de aquella mujer reflejó miedo.
—No dejen que salga de esa habitación —ordenó—. Y, pase lo que pase, no permitan que los gemelos sepan que su madre está viva.
Pero ya era demasiado tarde.
En una pantalla apareció un último mensaje:
«El tercer heredero está vivo».
Y debajo, una advertencia:
«Nunca se debe reunir a los herederos mientras el tercer nombre siga vivo».
FIN DE LA PARTE II
PRÓXIMAMENTE: PARTE III — EL TERCER HEREDERO
Abi ha desaparecido otra vez.
Enzo está decidido a encontrarla. Alessandro debe descubrir quién lo engañó durante diez años. Y la madre de los gemelos podría ser la única persona capaz de explicar por qué existe un tercer heredero.
Pero queda una pregunta todavía más peligrosa:
¿Quién se llevó a Abi del hospital… y por qué dejó su colgante atrás?
Porque quizás Abi no fue secuestrada.
Quizás alguien la ayudó a escapar.
Y quizás ella acaba de descubrir una verdad que ni siquiera Enzo conoce.