LA HIJA DEL MILLONARIOS
PARTE 4: LA HIJA DEL MILLONARIO Y EL PRECIO DE LA VERDAD
Una historia de amor, secretos, poder y venganza.
CAPÍTULO 13: PAPÁ, ¿POR QUÉ ME ABANDONASTE? 😭
Eran las once y cuarenta de la noche cuando Valentina llegó a la mansión Castillo junto a Alejandro.
Su corazón latía tan rápido que apenas podía respirar.
Durante toda su vida había soñado con volver a ver a su padre. Había imaginado aquel encuentro cientos de veces, pero nunca pensó que ocurriría de aquella manera.
—¿Y si no quiere verme? —preguntó mientras Alejandro le apretaba suavemente la mano.
—Entonces le recordaremos que eres su hija y que mereces respuestas.
La puerta principal se abrió.
Esteban apareció con el rostro serio.
—Está en la biblioteca.
Valentina caminó lentamente por el pasillo. Al llegar a la puerta, vio a un hombre sentado de espaldas junto a una ventana.
Tenía el cabello canoso, las manos marcadas por los años y una fotografía antigua entre los dedos.
Era la fotografía de ella cuando tenía cinco años.
—¿Papá? —susurró.
El hombre levantó la cabeza.
Durante unos segundos ninguno pudo hablar.
Después, Ricardo se puso de pie.
—¿Valentina?
Ella comenzó a llorar.
—¡Papá!
Corrió hacia él y lo abrazó con todas sus fuerzas.
Ricardo se aferró a su hija como si temiera perderla otra vez.
—Perdóname, mi niña. Perdóname por no haber estado contigo.
—¿Por qué me dejaste? ¿Por qué nunca volviste a buscarme?
Ricardo cerró los ojos.
—¡Nunca te abandoné! Me hicieron creer que, si intentaba acercarme a ti, te harían daño. Pasé años intentando encontrar la manera de regresar.
Valentina se separó un poco para mirarlo.
—¿Quién te hizo eso?
Ricardo apretó la fotografía entre sus manos.
—Victoria Montenegro.
El nombre hizo que Alejandro se pusiera serio.
—¿La madre de Isabella?
Ricardo asintió.
—Pero ella no actuó sola. Tenía un cómplice dentro de la familia Castillo.
Esteban dio un paso hacia él.
—¿Quién?
Ricardo miró a los tres y pronunció un nombre que dejó a todos sin palabras.
—Gabriel Castillo.
El hermano menor de Esteban.
El tío de Alejandro.
El hombre que durante años había fingido ser el miembro más leal de aquella familia.
Alejandro retrocedió.
—Eso es imposible. Mi tío siempre ha estado con nosotros.
Ricardo negó lentamente.
—Precisamente por eso nadie sospechaba de él.
Y entonces sacó un sobre amarillo de su chaqueta.
—Aquí están las pruebas.
Pero alguien había escuchado toda la conversación desde el otro lado de la puerta.
Y esa persona ya estaba preparando su siguiente movimiento.
CAPÍTULO 14: ISABELLA DESCUBRE LA VERDAD 💔👠
Al día siguiente, Isabella llegó a su casa después de una noche sin dormir.
Su madre estaba desayunando tranquilamente en el comedor, como si no hubiera pasado nada.
—Mamá, necesito hablar contigo.
Victoria levantó la mirada.
—Ahora no, Isabella. Tengo una reunión importante.
—¡Pues la vas a cancelar!
Victoria dejó la taza sobre la mesa.
—¿Qué te pasa?
Isabella respiró profundamente.
—Anoche escuché algo sobre Ricardo Reyes. Dicen que tú lo mantuviste escondido durante años.
El rostro de Victoria cambió.
Fue apenas un segundo, pero Isabella lo notó.
—¿Quién te dijo semejante mentira?
—¡Respóndeme!
Victoria se puso de pie.
—Hay cosas que una hija no necesita saber.
Isabella sintió que se le helaba la sangre.
—¿Qué hiciste, mamá?
Victoria la miró fijamente.
—Todo lo que hice fue para protegerte.
—¿Protegerme de qué?
—De perderlo todo.
Isabella comenzó a llorar.
—¡Por tu culpa Alejandro está enamorado de Valentina! ¡Por tu culpa todos nos odian!
Victoria se acercó y le sujetó las manos.
—Escúchame bien. Todavía puedes recuperar a Alejandro.
Isabella la miró horrorizada.
—¿Después de todo lo que has hecho?
—El amor es una debilidad, hija. Y los hombres poderosos siempre terminan eligiendo lo que más les conviene.
Isabella retiró las manos.
Por primera vez en su vida, sintió miedo de su propia madre.
—No vuelvas a pedirme que haga daño a Valentina.
Victoria sonrió fríamente.
—No tendrás que hacerlo tú.
Sacó su teléfono y realizó una llamada.
—Es hora de poner en marcha el plan final.
Isabella la observó con lágrimas en los ojos.
No sabía qué había ordenado su madre.
Pero estaba segura de algo.
La mujer que tenía delante ya no era la madre que ella creía conocer.
CAPÍTULO 15: LA HEREDERA QUE NADIE ESPERABA 👑💎
Dos días después, Esteban convocó a toda la familia Castillo en la mansión.
Alejandro llegó con Valentina, mientras Ricardo esperaba junto a la chimenea.
Gabriel apareció vestido con un elegante traje negro.
—¿A qué se debe esta reunión? —preguntó con una sonrisa.
Esteban colocó varios documentos sobre la mesa.
—A que llegó la hora de decir la verdad.
Gabriel perdió la sonrisa.
Ricardo se levantó.
—Hace veintidós años descubrí que alguien estaba desviando millones de nuestra empresa. Cuando intenté denunciarlo, me amenazaron y me obligaron a desaparecer.
Gabriel soltó una carcajada nerviosa.
—¿Y esperas que creamos semejante historia sin pruebas?
Ricardo abrió el sobre amarillo.
—Aquí están los movimientos bancarios, las firmas y las comunicaciones que demuestran lo que hiciste.
Gabriel miró los documentos.
Su rostro palideció.
Alejandro se acercó a él.
—Dime que no es verdad, tío.
Gabriel guardó silencio.
—¡Dímelo! —exigió Alejandro.
Finalmente, Gabriel golpeó la mesa.
—¡Sí! ¡Lo hice! Pero no fui el único. Victoria me ayudó.
Esteban cerró los ojos, devastado.
Había perdido a un hermano mucho antes de descubrirlo.
Entonces Ricardo sacó otro documento.
—Hay algo más. Durante todos estos años, mi empresa ha seguido generando beneficios a través de inversiones que nadie conoce.
Valentina frunció el ceño.
—¿Qué empresa?
Ricardo la miró con ternura.
—La empresa que fundé antes de desaparecer. Hoy vale una fortuna.
Todos guardaron silencio.
—Y tú, hija mía, eres mi única heredera.
Valentina se quedó inmóvil.
—¿Yo?
—Sí. No heredaste solamente mi apellido. Heredaste todo lo que construí.
Alejandro sonrió orgulloso y le tomó la mano.
Pero Gabriel, acorralado, se levantó de golpe.
—¡No permitiré que una muchacha que acaba de llegar se quede con todo!
Dos hombres de seguridad se acercaron a él.
Esteban habló con firmeza.
—Ya no tienes poder aquí, Gabriel.
Mientras se lo llevaban, Gabriel miró a Valentina con odio.
—Disfruta de tu fortuna mientras puedas. No tienes idea de lo que está a punto de ocurrir.
Valentina sintió un escalofrío.
Porque, por alguna razón, creyó que aquellas palabras no eran una simple amenaza.
CAPÍTULO 16: LA NOCHE QUE CAMBIÓ SUS VIDAS 🚨
Aquella noche, Alejandro llevó a Valentina a un apartamento frente al mar.
Había preparado una cena sencilla, con velas, flores blancas y música suave.
Después de tantos problemas, quería regalarle una noche de tranquilidad.
—¿Por qué haces todo esto? —preguntó ella, sonriendo.
Alejandro le acarició la mejilla.
—Porque quiero que recuerdes que, antes de todo el dinero, las empresas y los apellidos, somos dos personas que se enamoraron sin saber lo que les esperaba.
Valentina sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas.
—Tengo miedo, Alejandro.
—¿De qué?
—De que nuestra felicidad dure muy poco.
Él la abrazó.
—No puedo prometerte que nunca tendremos problemas. Pero sí puedo prometerte que no volverás a enfrentarlos sola.
Valentina apoyó la cabeza en su pecho.
Por primera vez en mucho tiempo, se permitió creer en un futuro feliz.
Pero a las doce y diecisiete de la madrugada, el teléfono de Alejandro comenzó a sonar.
Era Esteban.
—¡Alejandro, tienes que regresar inmediatamente!
—¿Qué pasó, papá?
—Tu tío Gabriel escapó durante el traslado.
Alejandro se incorporó.
—¿Cómo es posible?
Esteban respiró agitadamente.
—Eso no es lo peor. La policía acaba de encontrar el automóvil de Victoria Montenegro abandonado cerca de la carretera. Hay rastros de sangre en el asiento trasero.
Valentina se llevó una mano a la boca.
—¿Y Isabella? —preguntó Alejandro.
Se escuchó un silencio al otro lado de la llamada.
Después, Esteban respondió:
—Isabella ha desaparecido.
Valentina sintió que el corazón se le detenía.
Su primera reacción fue pensar en su padre.
La segunda, en su bebé.
Y la tercera fue recordar las últimas palabras de Gabriel.
«No tienes idea de lo que está a punto de ocurrir».
Entonces llegó un mensaje al teléfono de Valentina.
Era de un número desconocido.
Solo contenía una fotografía.
En ella aparecía Isabella sentada en una habitación oscura, con las manos atadas.
Debajo de la imagen había una frase:
«SI QUIERES VOLVER A VERLA CON VIDA, ENTREGA TU HERENCIA Y ALÉJATE DE ALEJANDRO PARA SIEMPRE».
Valentina comenzó a temblar.
Alejandro leyó el mensaje y apretó los puños.
—No voy a permitir que te hagan daño.
Ella lo miró con lágrimas en los ojos.
—Alejandro, si no hacemos lo que piden, Isabella podría morir.
Él le sostuvo el rostro entre las manos.
—Y si hacemos exactamente lo que quieren, podrían destruirnos a todos.
Valentina miró nuevamente la fotografía.
A pesar de todo lo que Isabella le había hecho, no deseaba verla morir.
Porque el odio ya había destruido demasiadas vidas.
Y entonces tomó una decisión.
—Voy a entregar mi herencia.
Alejandro la miró horrorizado.
—¡No puedes hacerlo!
Valentina apoyó una mano sobre su vientre.
—No lo hago por el dinero. Lo hago porque no quiero que nuestro hijo nazca en un mundo donde todos se destruyen por poder.
Alejandro la abrazó con fuerza.
Pero ninguno de los dos sabía que, detrás de aquella amenaza, se escondía una persona que conocía todos sus movimientos.
Una persona cercana a la familia.
Una persona que estaba a punto de demostrar que la traición no siempre viene de los enemigos.
A veces, viene de quienes te abrazan mientras esperan el momento perfecto para apuñalarte por la espalda.
CONTINUARÁ… 💔👑🔥