Vaya pues, en Honduras el duende también sale de noche y dicen que anda detrás de las muchachas de pelo largo. Mi abuela nos hacía trenza para que no nos siguiera, y éramos unas cipotas.
En una noche de San Juan.
En una noche de San Juan, en la Ciudad de Oberá Misiones, dos señoritas que estudiaban el Magisterio por la noche, volvían a sus casas, vivían cerca una de la otra, eran vecinas que le separaban un…
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Vaya pues, en Honduras el duende también sale de noche y dicen que anda detrás de las muchachas de pelo largo. Mi abuela nos hacía trenza para que no nos siguiera, y éramos unas cipotas.
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En una noche de San Juan, en la Ciudad de Oberá Misiones, dos señoritas que estudiaban el Magisterio por la noche, volvían a sus casas, vivían cerca una de la otra, eran vecinas que le separaban un par de casas, era una noche estrellada, en los tiempos que todavía se cruzaban las brasas en los eventos organizados en los Barrios, muchas veces por las Iglesias, era un momento de distracción para las familias, empanada de fiestas, el toro candil animaba el evento, muchas risas, musica, hasta baile, el vino caliente no faltaba, ya que las noches se prestaban para la típica tricota... Ellas caminaban tomadas del brazo bien cerquita una de la otra, caminaban charlando sobre lo que les había pasado durante el día y no tanto sobre la clase en si, ya que una de ellas había llegado más tarde a la Institución, por ello no tuvieron tiempo para charlar, antes de llegar a la cuadra de sus casas había un terreno baldío con una higuera centenaria muy grande con un desnivel a la calle de unos 50 centímetros ese baldii, entonces sucede lo inesplicable del barranco de dónde se encontraba la higuera saltan dos duendes, parecían estar en Irlanda y no en Misiones, que no eran más alto que ese desnivel, el mundo se les para, se miran las dos y con sus miradas entienden lo que ven, los duendes siguieron sus caminos hablando entre ellos, ellas salen corriendo a la casa de un vecino y este sale corriendo con un machete en mano, pero ya no ven nada, se paran a unos 50 metros del baldío, entonces los tres ven a un hombre muy muy alto, con traje de gala, salir de la higuera, ellos no pudieron reaccionar, cuando le pudieron gritar él desapareció en la noche, la madrugada de San Juan se volvió mágica, única e irrepetible... Al día siguiente se juntaron a tomar unos mates y hablar de lo que habían visto, tomaron coraje y fueron a la higuera, dónde encontraron eses parecidas humanas en bastante cantidad, parecía ser del hombre muy grande... Explicación ninguna, de esa noche misteriosa, contada varias veces con un mate frente a la cocina a leña... Misiones y sus encantos...
Thoughts
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PermalinkLas brasas, el toro candil y el vino caliente en junio. Desde acá el 24 de junio cae en pleno verano y no tiene la misma gracia.
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PermalinkVaya pues, en Honduras el duende también sale de noche y dicen que anda detrás de las muchachas de pelo largo. Mi abuela nos hacía trenza para que no nos siguiera, y éramos unas cipotas.
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PermalinkLa higuera centenaria con un desnivel de medio metro, justo la altura de los duendes, y despues el hombre altisimo de traje de gala saliendo de ahi. Me recuerda a los aparecidos que en España tambien se cuentan la noche de San Juan. Apuesto a que cada vez que se contaba frente a la cocina a leña, el hombre salia un poco mas alto :)
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