Cráteres negros en la luna azul
tan profundos y anchos
que cabes millones de veces tú.
Anchura y Altura quedan cubiertas con tu presencia por completo
encuentras allí un lugar exacto donde estar contenido.
¿La luz del sol?
No tocará su fondo, por cierto.
No lo hará en el futuro
igualmente como no lo tocó en el pasado.
— Si ese fondo del cráter negro
quiso alguna vez ser por la luz tocado
ciertamente, estará totalmente decepcionado,
al hallarse irremediable
irreversible
y eternamente decepcionado...—
La oscuridad que reside en la profundidad de los cráteres negros
oculta cristales mágicos potentísimos
de hielo negro.
Los antiguos hechiceros
que a aquellos cráteres por primera vez descendieron
sin miedo ninguno,
descubrieron en estos cristales de hielo negro
un poder indescriptiblemente ilógico.
Para controlar un poco de esa potencia, idearon un hechizo
que hasta el día de hoy ha permanecido en secreto perdido
al alcance negado, a la vista borrado
ni siquiera podría ser tocado hoy por ningún pensamiento.
Y así hallaron
un efectivo seguro de vida
en contra de la Noche Lunar...
Ellos, en sus acuciosos estudios
en búsqueda de lo supremo que se halla en el frío
hallaron, ávidos de conocimiento,
el oculto Significado de Sobrevivir a la Noche Lunar,
y se juraron en práctica ponerlo
para su poder perfeccionar
y demostrarle a su esencia primigenia que sí pueden merecerlo.
Ellos entendieron que una Noche Lunar dura aproximadamente 14 millones de años de hielo
de oscuridad ininterrumpida
y temperaturas bajo cero extremo
¡QUÉ DOLOR ES TENER PIEL CUANDO ESTÁS ALREDEDOR DE CASI SOBREPASAR EL FRÍO DE LOS MUERTOS!
Debe percibirse como algo mucho más letal que eso.
No es solo frío,
es Extinción.
La Noche Lunar
no representa en el horizonte
únicamente la ausencia de luz solar;
es una entidad, una fuerza voraz
que congela el alma,
drena la fuerza vital de cualquiera
lo suficientemente crédulo para tener confianza,
y devora cualquier forma de existencia
que no esté protegida por magia de alguna forma.
El Seguro de Vida obtenido
a través del hechizo ideado
para adquirir el control de los cristales de hielo negro
significó sobrevivir a aquella primera Noche Lunar
que pudieron explorar
por haber obtenido de esa Vida asegurada
una fuente de calor y poder tan inagotable y absurda
que puede rivalizar con el vacío cósmico incluso.
Los cristales de hielo negro
llamaradas no les dieron
de ningún fuego prometeico,
no combatieron el frío con ningún tipo de fuego,
sino con una energía
aún más densa,
abismal e insondable
que la propia noche, a la que nunca cedieron.
El precio que pagaron los Hechiceros por ello fue altísimo.
Manipular un poder indescriptiblemente ilógico
alojado en rincones a los que la luz
jamás ha tocado
nunca es gratuito.
El costo de ese hechizo
y de su seguro de vida
fue devastador...
Se tradujo, nada más y nada menos,
en la pérdida de su luz interior.
Para albergar el hielo negro,
los hechiceros tuvieron que vaciarse de toda calidez humana,
empatía,
de la luz y su memoria.
Se convirtieron en seres tan fríos y eternos
como el fondo del cráter...
Es por eso que es inalcanzable actualmente.
El precio final no fue solo su muerte
o su transformación,
sino la erradicación total de su historia
como si hubiera sido un error tan grave
que de la única manera en la que se podría resarcir algo
es tan solo destruyéndolo para poder obviarlo.
El hechizo consumió lenta pero firmemente
la mente de quienes lo crearon
para asegurarse de que nadie jamás pudiera revertirlo o robarlo.