Hace mucho tiempo, una mujer quería verse hermosa. Se sentó, tomó un peine y se cepilló el cabello. La Luna estaba muy brillante y las almas rondaban. La mujer se sentía abandonada, no sabía dónde quedarse y hacía frío. Encontró una casa abandonada y entró para refugiarse, pero los objetos de la casa se movían a su alrededor. Todo su cabello se caía mientras se peinaba; sabía que estaba enferma y tenía pensamientos de muerte.
Pensaba que la vida es frágil porque no podía moverse. Pasaba una persona que tenía una capucha negra. Ella quería salir de su casa y decirle que le ayudara, pero no podía hablar. Sin embargo, el hombre de la capucha negra escuchó sus pensamientos y le dijo: «Te puedo conceder un deseo». La mujer no creyó y dijo: «Si fuera verdad, quisiera ser libre como el viento, sentir la vida, acariciarla y estar en todas partes disfrutando de lo bello de este mundo».
Cuando de pronto, se convirtió en una mariposa y comenzó a volar con alegría, moviéndose de un extremo a otro. Pero la vida tiene sus propias reglas: cuando se posó en una flor, un niño con una trampa la atrapó. Las alas que le permitían ser libre se rompieron y su existencia se borró.
¡Qué fácil es vivir pensando que nunca morirás, disfrutando de cosas, riquezas, cumpliendo deseos y pasiones, hasta las más bajas, si al final somos nada! Vive mientras puedas, disfruta tu vida sin quejas, acepta el destino y encuentra un propósito, sabiendo que los cuentos de hadas solo están en nuestros sueños. Nuestro cuerpo material está hecho para sentir felicidad y dolor.
Y aquí estoy, aferrándome ahora a una camilla, recordando lo que viví, dependiendo de una máquina para vivir y de los cuidados de personas que no pedí. ¡Oh, creador, cuánto dolor hay en mis palabras! De consuelo recibo todos los días afecto, aunque no puedo responder; solo mis gestos y suspiros muestran mi deseo de aferrarme a esta vida, pese a que no quiero sufrir ni partir. Me siento como un niño en mis pensamientos, recordando como si fuera ayer lo que viví, pero muy pronto seré solo un suspiro más, dejando lo que más quise en este mundo. Pido auxilio y clemencia antes de partir, porque las luces se están apagando y un silencio que nunca entenderás.
Ahora te digo a ti, que te sientes con vigor: disfruta, vive, aprende, no te lamentes, supérate y camina en un mundo tan frágil. Te espero con paciencia….