Saltar al contenido
Cargando…

EL TRATO. ( el capítulo fue recortado por contenido explicito).

RaMarSa
Pensamiento

Pensamiento

brechaCambiaria

Tres mil verdes por nueve años borrado, en criollo son menos de treinta dólares por mes. Muslera lo vende como retroactivo y apuesto a que Alicia ya había hecho la cuenta antes de abrir la puerta.

Tres mil verdes por nueve años borrado, en criollo son menos de treinta dólares por mes. Muslera lo vende como retroactivo y apuesto a que Alicia ya había hecho la cuenta antes de abrir la puerta.

Contenido de la publicación

Horas más tarde de la revelación en la finca,​ en San Genaro por primera vez en días, el cielo amaneció totalmente despejado, de un color celeste que se expandía de punta a punta. Los primeros rayos de sol comenzaban a derretir las capas de escarcha que cubrían los campos, dejando reflejar el verde de los pastos debajo del deshielo.

​Al fondo del pueblo, en una casa apartada en un rincón donde el viento helado pegaba con más rigor, Muslera golpeó con firmeza la puerta de quebracho macizo. La madera era tan dura que el impacto le retumbó en las articulaciones y tuvo que sacudirse la mano.

​—La puta madre... —masculló entre dientes.

​—¡Ya va! —reclamó una voz desde adentro.

​Alicia entreabrió la puerta apenas una rendija y asomó su mirada verde.

​—¿Qué hacés acá? —disparó con fastidio, exhibiendo unos párpados hinchados y enrojecidos por el llanto.

​—Soy el comisario del pueblo y estoy a cargo de la investigacion de la muerte de un oficial de la policia... que, por esas casualidades de la vida ,es tu marido —soltó con una altanería despectiva.

​—Estoy por salir, ahora no te puedo atender—cortó ella intentando empujar la madera.

​Muslera trabó el marco con el pie y la fuerza de su brazo. Pegó la cara a la ranura y le murmuró:

​—Solo serán cinco minutos, nada más.

​Alicia cedió la resistencia, abrió la madera y lo dejó entrar.

​—Cinco minutos y te vas.

​—¿Y la nena? ¿Dónde está Marina? —curioseó él mirando alrededor, como buscando algo oculto.

​—En casa de los abuelos. Mientras hago los trámites para el velorio.

​Se dio vuelta y avanzó por el pasillo directo al dormitorio en puntas de pies, mientras sus caderas se meneaban de un lado a otro. Llevaba puesto únicamente su ropa interior roja, que se le calaba perdiéndose entre sus nalgas. El comisario tragó saliva y se mordió los labios, se quitó el saco y lo lanzó sobre el sillón, se descalzó en silencio y dejó caer los pantalones y el calzoncillo al suelo antes de seguirla en puntas de pie.

​—Te dije que me estaba cambiando... —protestó ella, pero las palabras quedaron sofocadas cuando las manos pesadas del policía la sujetaron con fuerza por la cadera.

​Una mueca de total satisfacción cruzó el rostro de Alicia, giró la cabeza, humedeció los labios de Muslera con su lengua antes de mordércelos, aunque de costado le colocó la palma de la mano en el pecho para frenarlo.

​—Ahora no puedo, me tengo que ir... soltame .—susurró, intento disimular el deseo contenido.

​Muslera se humedeció los dedos con saliva, deslizó la mano por debajo y la apoyó con fuerza contra su vientre. Ella contuvo el aliento y pegó ambas manos con fuerza sobre la pelvis del hombre para amortiguar la embestida.

​—Despacito... que me haces doler. ¿No te podés aguantar hasta más tarde? —susurró con una sonrisa que en realidad pedía.

​—Te dije que soy adicto a tu culito rico, y como te vi así , me antojé—le dijo al oído con morbo— aparte podria ser este es el momento perfecto para resolver lo de Marina.

​—¿Ah, sí? ¿Estás seguro? ¿Cuánto creés vos que es el precio de mi culito? —desafió ella, olfateando la ventaja.

​El comisario arrastró los labios hasta su cuello, se lo mordió con suavidad y le siseó.

​—Mi familia..... no se entera jamás de este delicioso vicio que tenemos y tanto nos gusta.. ¿Y Marina? ....nunca se enterara de que soy su verdadero padre.

​Alicia giró levemente el rostro, deslizó despacio ,esbozó una sonrisa felina y buscó el contacto pegando sus curvas con compás seductor.

​—Mmm... ¿y yo qué ventaja tengo de todo esto?

​El comisario con una total exitacion y la desesperación del deseo le soltó.

—Una jugosa mensualidad bien gruesa en dólares hasta que ltu hija cumpla los veintiuno — le mordió con morbo el lóbulo de la oreja—. ¿tenemos un trato?

Al acabar, ambos se levantaron.

Mientras ella se acomodaba a ropa interior, el comisario desde una silla y arrojó un atado de billetes estadounidenses sobre las sábanas desordenadas dónde con placer sellaron el acuerdo.

Alicia tomó el fajo, camino hasta el hombre y abrió sus piernas para sentarse sobre su regazo .

​—Es una fortuna esto —le sopló suave al oído, contemplando el dinero y haciendo movimientos eroticos con sus caderas.

​—Son tres mil verdes. Considera eso como el retroactivo de los nueve años que me borré. —le contesto el antes de saborear su lengua sosteniéndola por la cintura

Alicia, satisfecha se levantó, guardo el dinero en la caja fuerte, se puso un vestido y tapado negro,, y ambos salieron rumbo a la morgue.

Thoughts

  • pasaporteVencido

    Tres mil en billetes guardados en una caja fuerte de esa casa apartada. ¿Alguien más en San Genaro sabe que Alicia tiene esa caja?

    Permalink
  • brechaCambiaria

    Tres mil verdes por nueve años borrado, en criollo son menos de treinta dólares por mes. Muslera lo vende como retroactivo y apuesto a que Alicia ya había hecho la cuenta antes de abrir la puerta.

    Permalink

Related posts

  • Pecado Reflejado.

    ​En la fastuosa sala de juegos de la mansión, el tiempo parecía haberse detenido.

  • AHOGADO EN SU VENENO

    ​Raúl continuaba inconsciente. La entidad que habitaba el cuerpo de Leonardo lo tomó del cuello con una sola mano, haciendo gala de una fuerza inhumana que desafiaba toda lógica, y lo arrastró hacia…

  • ECOS DE UNA MANADA C.9

    Capítulo 9 — voz del narrador:

  • ECOS DE LA MANADA CAP.3

    La red dolía como una muela. Cuando duele así, no es señal de que se rompe, es señal de que está viva.

  • BIENVENIDA AL INFIERNO

    Cristina estiró la mano para abrir la puerta de una de las habitaciones del fondo.

  • La primer víctima de Newhell.

    Mientras el grupo avanzaba en hilera por la penumbra de los pasillos, entre murmullos apagados y el crujido hueco de sus pasos sobre el piso de madera, Lorena empezó a retrasarse.

  • EL MENSAJE GUARDADO.

    Hasta ahí, nada extraordinario: solo confirmaban lo que ya se sabía —Mariano había estado por última vez con Rodrigo y Romina—, pero faltaba el relato que podía cambiar todo.

  • Bailando bajo la lluvia-La duda como acto de fe.

    Prólogo

Pública 0 conversaciones 2 pensamientos 30 votos positivos 0 votos negativos 0 series

Horas más tarde de la revelación en la finca,​ en San Genaro por primera vez en días, el cielo amaneció totalmente despejado, de un color celeste que se expandía de punta a punta. Los primeros rayos…

In groups