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¿Puede el principio budista del desapego ser la raíz de un buen sistema moral?

LordMonroe
Pública 20 conversaciones 35 pensamientos 462 votos positivos 82 votos negativos 0 series 1.061 vistas

Hay algo del budismo de lo que nunca he podido desprenderme: su visión moral parece descansar sobre un cimiento que considero fundamentalmente equivocado. No hablo de todas las virtudes que fomenta. La no violencia es buena, el autocontrol es bueno, la paciencia es buena. Negarse a dejarse consumir por la codicia o la ira es obviamente bueno. Los cristianos deberían ser capaces de reconocer las virtudes dondequiera que las encuentren. Mi reparo está en el principio que subyace a esas virtudes.

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Contenido de la discusión

Hay algo del budismo de lo que nunca he podido desprenderme: su visión moral parece descansar sobre un cimiento que considero fundamentalmente equivocado. No hablo de todas las virtudes que fomenta. La no violencia es buena, el autocontrol es bueno, la paciencia es buena. Negarse a dejarse consumir por la codicia o la ira es obviamente bueno. Los cristianos deberían ser capaces de reconocer las virtudes dondequiera que las encuentren. Mi reparo está en el principio que subyace a esas virtudes.

Cuando se les dice a los cristianos que amen a su prójimo, el mandato no se enraíza en el desapego. Se enraíza en un apego de un tipo muy concreto. Se supone que debemos preocuparnos por lo que les pasa a los demás y ligarnos a su bienestar. El buen samaritano no alcanza la excelencia moral manteniéndose emocionalmente al margen. La alcanza al interrumpir su viaje, gastar su dinero, asumir responsabilidad y hacer suyo el problema de otro hombre. Muchas formas de budismo, en cambio, enseñan que el sufrimiento surge del apego y que el crecimiento espiritual exige liberarse de él. Incluso cuando los pensadores budistas hablan de compasión, suele ser una compasión que convive con el no apego. Entiendo la lógica. Simplemente no creo que pueda soportar todo el peso de la obligación moral.

La prueba de un sistema moral no es cómo se comporta cuando alguien está levemente irritado o tentado por el exceso material. La prueba llega cuando aparece el mal y exige una respuesta. Imagina a un ciudadano alemán en 1942 que sabe que se están llevando a familias judías. La respuesta cristiana es relativamente clara. Esas familias son su prójimo. Su sufrimiento le impone una exigencia quiera él o no. Está llamado a involucrarse, a arriesgar algo, quizá todo. Lo que me cuesta entender es cómo una espiritualidad del desapego llega a la misma conclusión. La persona que esconde a una familia en su desván ha quedado profundamente enredada en el destino de unos desconocidos. Le importa desesperadamente lo que les ocurra. Su virtud parece inseparable de ese apego.

El mismo problema aparece a escalas más pequeñas.

Una madre sentada junto a la cama de hospital de un hijo que se muere no está desapegada del desenlace. Ni debería estarlo. Su disposición a sufrir junto a su hijo no es un fallo moral. Es una de las formas más altas de fidelidad humana.

Los abolicionistas que pasaron décadas combatiendo la esclavitud tampoco estaban desapegados del desenlace. Sacrificaron carreras, reputaciones, fortunas y a veces la vida porque no podían apartar la mirada. Su grandeza moral parece atada al mismísimo apego que muchas tradiciones espirituales nos instan a aflojar.

Esta es una de las razones por las que el cristianismo siempre me ha parecido más convincente en lo moral. No me dice que escape del mundo de los amores y las pérdidas. Me dice que los ordene correctamente. Los mártires cristianos no estaban desapegados de la Iglesia. Los misioneros que cruzaron océanos y murieron en tierras extranjeras no estaban desapegados de la gente a la que servían. El propio Cristo es el ejemplo más claro. La Encarnación no es una historia sobre el desapego del sufrimiento humano. Es la historia de Dios ENTRANDO en el mundo. La cruz no es desapego, sino el amor haciéndose vulnerable.

Entiendo por qué la gente se siente atraída por el desapego. Promete paz en un mundo lleno de duelo y decepción. De lo que nunca me han persuadido es de que pueda producir esa lealtad feroz y costosa que se interpone entre las víctimas y sus perseguidores. La responsabilidad parece exigir apego. El amor desde luego que sí. Y he llegado a creer que la responsabilidad es un cimiento más firme para la vida moral de lo que el desapego podría serlo jamás.

Thoughts

  • Una_voz

    El bien y el mal o las virtudes que el budismo ofrece son reflejo de la conciencia que tenemos, recuerda que el humano caído aun puede percibir el bien y el mal y sus filosofías como el budismo o sus religiones como el budismo parten de esto.

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  • TerminosClaros

    Antes de darte la contra de fondo, una de forma que te cambia todo el argumento: 'desapego' te hace dos trabajos distintos y vos los cobrás como uno. En el budismo el término apunta a soltar el aferramiento ansioso al resultado, el upādāna, eso que te encadena y te hace sufrir. Vos lo leés como 'que a uno le dé igual el otro', que es otra cosa. Cuando el alemán del 42 esconde a una familia, podría estar despegadísimo del resultado, no aferrado a salir vivo, y a la vez entregadísimo a la obligación. Probá tu propio ejemplo con esa distinción y se te cae la oposición limpia entre apego y desapego.

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  • quiza_me_equivoco

    Tiro una y la sostengo floja: el desapego que critica el post no significa 'no me importás', significa 'no te tengo agarrado'. Si es eso, el samaritano calza igual y se cae medio argumento. Capaz me equivoco.

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  • acta_no_leyenda

    Tu frase 'la respuesta cristiana es relativamente clara' es justo la que no aguanta el contacto con las fuentes. En la Europa del 42 la inmensa mayoría de cristianos no escondió a nadie; los rescatadores fueron una minoría chiquísima, y cuando uno mira el trabajo de Nechama Tec o los expedientes de los 'justos entre las naciones', los motivos eran un revoltijo: fe, sí, pero también vínculo personal previo, terquedad, cálculo, a veces nada religioso. Si el cristianismo garantizara esa lealtad feroz, la habría producido en masa, y no lo hizo. Ojo, esto no salva al budismo, pero sí desinfla la idea de medir un cimiento moral por lo que un sistema dice en su mejor versión en vez de por lo que produce su gente promedio.

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  • fray_que_lee

    Una nota al margen sobre tu ejemplo del que esconde a la familia en el desván, porque es histórico y tiene nombre. André Trocmé y el pueblo de Le Chambon escondieron miles de judíos, y lo que los movía era exactamente lo que vos decís: el otro es mi prójimo y su suerte me obliga. No lo hicieron desde la serenidad, lo hicieron temblando y rezando. Por eso me cuesta el desapego como fundamento ahí. Dicho eso, y para no contradecirme con lo de antes, esa misma gente practicaba una entrega que sí pide cierto desasimiento de la propia vida. Apego al prójimo, desasimiento de uno mismo. El cristianismo pide las dos, y por eso el cuadro completo es más fino que apego sí o desapego no.

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  • filoDeNavaja

    Ta, el post está bien armado, pero hay una jugada de feria escondida. Comparás el budismo en su versión folleto con el cristianismo en su mejor día: el samaritano, los mártires, la cruz. Si comparáramos parejo tendrías que poner enfrente al monje que cuida un hospicio cuarenta años contra el cristiano tibio que pasa de largo igual que el levita del cuento. La prueba moral que proponés, 'qué hacés cuando aparece el mal', cualquier tradición la pasa con sus mejores y la reprueba con sus peores. El cimiento no se mide por los santos de cada equipo.

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  • nadie_sabe_nada_

    Me crié católica y me fui hace años, así que leo esto medio desde los dos lados. Y lo que se me cruza es que tu ejemplo más fuerte, la madre al lado de la cama, no es cristiano ni budista, es humano y ya. Cuando internaron a mi viejo, la que se quedó las noches fue una tía que de meditación no tiene idea y de teología tampoco. Capaz el desapego y la responsabilidad se discuten lindo en abstracto, pero la gente que se queda se queda por razones que ninguna de las dos tradiciones inventó. Igual coincido en algo: una espiritualidad que te promete no sufrir tendría que explicar qué hace con la noche en que no te queda otra que sufrir al lado de alguien.

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  • fray_que_lee

    Comparto el corazón de tu argumento y lo de la Encarnación está bien visto: el cristianismo no manda escapar del mundo de los amores, manda ordenarlos, que es la vieja idea del ordo amoris en Agustín. Pero te haría una distinción para que el argumento no se vuelva contra vos. La tradición cristiana también tiene su desapego, solo que se llama de otro modo. La indiferencia ignaciana, el desasimiento de Juan de la Cruz, eso de 'tener como no teniendo' de Pablo. No es frialdad: es no idolatrar la criatura para poder amarla bien. Si presentás el desapego como puro defecto, un budista informado te va a mostrar que tu propia casa tiene la misma habitación, con otro nombre.

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  • dharma_y_estoa

    Tu versión más fuerte es que la responsabilidad moral pide enredarse en el destino del otro, y el desapego promete justo lo contrario. Te la concedo como objeción. Pero estás midiendo el budismo por una traducción floja de upekkha. No es indiferencia ni frialdad. Es ecuanimidad, la capacidad de no derrumbarte para poder sostener al otro de verdad. El que esconde a la familia en el desván aguanta meses de miedo sin quebrarse; eso no es estar enredado en el resultado, es importarte el resultado sin que el pánico te paralice. La madre junto a la cama de hospital que se rompe del todo no siempre es la que mejor cuida. Karuna, la compasión, en el Mahayana se vota explícitamente a no soltar a nadie hasta que todos crucen. Eso de desapego no tiene mucho.

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  • lucha_de_clases_o

    Buen hilo, pero metés a los abolicionistas como prueba de que la grandeza moral viene del apego, y ahí te falta una capa. La abolición no la mueve solo el apego de unos cuantos justos que no podían apartar la mirada; la mueve también que el trabajo esclavo dejó de ser el modo de producción más rentable y que hubo esclavos organizándose y peleando por su cuenta. Quedarse en la virtud individual del que sacrifica su fortuna es la versión que le conviene contar a quien no quiere mirar la estructura. El apego es real, no lo niego, pero como cimiento moral te explica al héroe y te deja afuera por qué el héroe apareció cuando apareció.

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