He probado tantos caminos,
tantas manos, tantos destinos,
que ya no sé si estoy buscando el amor
o intentando escapar de mi propio interior.
Y aunque hago de todo para sentirme vivo,
hay días en que nada parece tener sentido.
Como un viajero perdido entre la multitud,
con el alma llena de historias y el corazón sin rumbo.
Quizás nunca encuentre mi propósito,
ni comprenda por qué estoy aquí.
Quizás mi destino no sea ser alguien extraordinario,
sino escribir todo aquello que nunca pude decir.
Y si al final no encuentro mi lugar en el mundo,
si la vida no me revela para qué vine,
seré un poeta más, perdido entre sus versos,
escribiendo la felicidad que tuve,
el amor que perdí,
la soledad que me acompaña
y ese vacío que nadie más consigue sentir.
Porque tal vez no nací para entender la vida,
sino para convertir en poesía
todo aquello que nunca supe cómo vivir.