Arriesgarse. Sí, es lo único que queda cuando sostienes algo hasta que no se puede sostener más.
El Plátano y su piel
La tristeza ante la misma vida es el equivalente de comer un plátano y recordar que, antes de probarlo, tienes que pelarlo, quitarle la piel. Lo doloroso de esta acción no está en hacerlo, sino en…
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Pensamiento
Arriesgarse. Sí, es lo único que queda cuando sostienes algo hasta que no se puede sostener más.
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La tristeza ante la misma vida es el equivalente de comer un plátano y recordar que, antes de probarlo, tienes que pelarlo, quitarle la piel. Lo doloroso de esta acción no está en hacerlo, sino en comprender que, una vez probado el plátano, no puede venir de otra forma. Solo queda aceptarlo y entenderlo. Hay personas profundamente deprimidas por una razón u otra, y quizá lo que más me duele de observarlas sea la sensación de que se están pudriendo frente a mí. Es un acto casi pornográfico: como tocar el muslo de una desconocida que llamó tu atención. Privadamente, sabes que no deberías hacerlo, pero lo hiciste. o ver a un vagabundo acercarse para pedirte la mas mínima limosna y haberlo rechazado. Asqueroso. Hay algo de la tristeza que se siente así cuando se vuelve visible: algo íntimo que, sin permiso, termina expuesto frente a los demás. Incomodo e indiferente de una forma o otra ante el público.
Quizá por eso me cuesta distinguir entre las personas deprimidas y las personas que consideramos más lúcidas, más brillantes o más cuerdas de la historia. La inteligencia no parece protegernos de la tristeza. Einstein podía ser calmado, burlón e incluso infantil en determinados momentos; Schopenhauer, en cambio, parecía habitar una soledad mucho más profunda. Tal vez por eso encontraba en los animales una compañía distinta de la humana: seres que, al menos desde nuestra mirada, parecen vivir sin esa maldad que nosotros hemos aprendido a cargar durante generaciones. Y quizá ahí esté el problema. Poseedores de un pensamiento lineal, carentes de idea. Portadores de amor.
La depresión puede nacer de la falta de algo. Pero la falta de algo puede convertirse en soledad, y la soledad puede convertirse en indiferencia. Indiferencia hacia los demás, hacia uno mismo, hacia la propia vida. Y cuando uno se acostumbra demasiado a ella, comienza a confundir estar solo con estar a salvo. Por eso creo que, para salir de ahí, hay que arriesgarse.
Arriesgarse a hablar. A perdonar. A aceptar que las personas no siempre serán como uno quiere. A permitir que alguien entre y aceptar que también puede irse. Porque querer a alguien implica darle la posibilidad de hacernos daño, y aun así decidir acercarnos. Amar es, quizá, la mayor forma de autosabotaje y, al mismo tiempo, la forma más hermosa de valentía.
Y sabes qué?
Qué bien que sea así.
Thoughts
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PermalinkSí
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PermalinkArriesgarse. Sí, es lo único que queda cuando sostienes algo hasta que no se puede sostener más.
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PermalinkAmar es autosabotaje. Bueno, sí. Pero dale, es la mejor forma de estar vivo.
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PermalinkGracias por escribir eso. Tienes más textos por acá?
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PermalinkConfundir estar solo con estar a salvo. Es lo que termina pasando cuando miras demasiado hacia adentro.
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PermalinkEso de la tristeza como algo pornográfico porque es íntimo y expuesto. Es exacto. Es casi como haber tocado algo que no debías.
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