Todo el mundo decía que en el armario de arriba vivía un monstruo. —Tiene ojos brillantes y respira fuerte —decían las historias—. ¡Si abres la puerta, te comerá!
El pequeño Lucas lo pensó mucho tiempo. Una noche, tomó valor y abrió la puerta de golpe. ¡Allí estaba! Un monstruo peludo, grande, con ojos que parpadeaban… ¡y estornudaba sin parar! ¡Achís, achís!
—¡Perdóname! —dijo el monstruo entre estornudos—. No quiero asustar a nadie. Es que aquí hay mucho polvo y soy alérgico. Cuando estornudo, sueno fuerte y todos creen que rugo.
Lucas se rió y le pasó un pañuelo. —¿Quieres que te ayude a limpiar? Así dejas de estornudar y nadie tendrá miedo de ti.
Juntos limpiaron todo el armario. El monstruo dejó de estornudar, y resultó que era muy amable y le gustaban mucho los cuentos. Ahora Lucas le leía todas las noches antes de dormir. 📖💚