Miércoles, miro el horizonte,
tan bello como siempre.
Navego entre los recuerdos,
y todavía vive en mí
la primera vez que vi el mar.
Vi este horizonte
y algo dentro de mí cambió.
Encontré un lugar,
y en ese lugar
también me encontré.
Mi refugio,
mi calma,
mi acogimiento,
un rincón donde puedo ser
sin tener que escapar.
Y cuando vuelvo a mirar el horizonte,
recuerdo quién fui,
quién soy
y todo lo que aún puedo ser.
Quizás el mar no me conoce,
pero yo sí lo conozco a él;
porque entre sus olas
dejé una parte de mí
y encontré la paz
que tanto buscaba.