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El hacedor de musas.

FranciscoVillarreal

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El hacedor de musas.

Desperté de la bohemia, y ella se había ido
Busque por todas partes
Debajo de las lineas que estaban en paro
Mas arriba de los decibeles que soporta el oído

Entre las caratulas de relojes viejos
Entre los planetas Mercurio, Urano y Martes
Para ello fui al desierto haciendo despojos
De las últimas gotas de agua en los inojos

Grite! musa... ya no eres mía, donde estas?
Lloré desconsolado; como perro en la lluvia
El corazón acongojado, en quejas muertas
Y nada respondió, solo la cruel angustia...

Ella se fue, dijo el viento
El mar grito: la habéis perdido
El fuego callado y prolijo, es adviento
La tierra siguio pacientemente girando

Rosas en el otoño estaban floreciendo
El Ruiseñor con su canto de cantares emitido
Aquel pequeño suspiro, temeroso y sustituido
Se había vuelto... una semilla debajo del nido

Entonces tome aquel molde de antaño
Que había dejado guindado por años
En aquella leva de mastodonte ermitaño
Para que ya nada me hiciera daño...

Y rompí el molde; miré con atención:

Ahí quedó un pequeño implante?
Un pedazo de célula madre que latía
No era la musa conocida, pero era latente
Y sin pedir permiso la tome, aun ardía

Le di de beber agua del universo
Sembré en su vientre tierra del monte dorado
Fuego puse en sus ojos, dextro inverso
Y sople halito en sus labios...

Entonces renació, desde esa muesca otra musa
Que era tan igual a la mía, mi musa

Y el poema se hizo carne.
Y esta carne vive conmigo, como si fuera
                          ... la otra musa.
Cisco.
Dr. Francisco Villarreal
Nicaragua
15/10/26.

Thoughts

  • NicolasBravo

    Buscarla entre las carátulas de relojes viejos me gustó mucho, como si la musa se hubiera escondido en el tiempo que ya pasó. Yo también la busco ahí casi siempre.

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  • gmedina33

    El molde que estuvo años guindado y al final lo rompe para que nada le haga daño. Suena a que la musa vieja se fue por cuidarse tanto, y la nueva nace justo cuando él deja de cuidarse.

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  • Ovid

    La musa nueva sale de romper el molde viejo, con agua del universo y tierra del monte, y eso me hace pensar en cómo vuelven las ganas de escribir después de una temporada seca: vuelve algo parecido a lo de antes, y uno termina queriéndolo igual. Lo del poema que se hizo carne, firmado desde Nicaragua, me suena a Darío asomándose por ahí.

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