La primera vez que te vi, no buscaba nada, estaba enfocada en mis metas, de pronto te apareciste tú y le añadiste muchos sentimientos genuinos a mi vida. Recuerdo que te conocí un día de verano, en mi primer trabajo. Te sentabas a mi lado y yo todavía no imaginaba lo que llegaría a significar tu presencia en mi vida
Durante un buen tiempo no me di cuenta de tus sentimientos por mí, siempre buscabas acercarte a mí. Y eso me parecía raro, me ponía nerviosa.
Me preguntaba: ¿por qué quería hablar tanto conmigo? esa duda rondaba por mi cabeza.
Todos los días en el trabajo buscabas hablarme, aunque yo no quería, porque en ese entonces mi prioridad era solo mi trabajo.
Me acompañabas a mi paradero para irme a casa, cuando yo no quería, igual estabas ahí, eres muy persistente, intentabas de todo con tal de acercarte a mí, así me amas de forma genuina y sincera.
Me acuerdo que en una de las veces que me acompañaste al paradero, no querías dejarme sola, pero yo todavía no me daba cuenta de nada, y aproveché que mirabas el bus para tomar el carro. Y me alejé de ti corriendo, no entendía por qué te comportabas así.
Porque antes de conocerte no sabía que era el amor, ni había tenido enamorado, por eso no entendía. Mientras yo no entendía, todos en el trabajo se dieron cuenta de cómo me tratabas y aún así no lo veía.
Cuando hablaba contigo, te sonrojabas y eso me ponía aún más nerviosa. No entendía qué estaba pasando conmigo ni contigo. Me sacaste mi número de celular con excusas del trabajo, solo para que me invitaras a salir.
Y en ese entonces me pareció más raro, no fui, pero seguías insistiendo. En el trabajo una vez estaba un poco mal, y te ofreciste a acompañarme al hospital, lo cuál te dije no. Y los rumores seguían creciendo en el trabajo, yo ya me estaba dando cuenta.
Ya me ponía muy nerviosa al hablar contigo y tú también, ya que te sonrojabas mucho, estando sentada a tu lado mi cuerpo temblaba, lo disimulaba yendo al baño a lavarme la cara.
Me miraba al espejo y me preguntaba a mí misma: “¿Qué me está pasando?”
Esto nunca me había pasado era nuevo para mí, no entendía por que pasaba eso, tu ya lo notabas y me mirabas más, lo cual yo desviaba la mirada a otro lado cuando me mirabas directamente a los ojos, un poco más y quería caminar con los ojos cerrados.
Un día me preguntaste mi edad la cual te la dije, y pues en ese momento me dijiste que tu eras ocho años mayor que yo, ahí también me confesaste que yo te gustaba, pero que por la edad tenías miedo por tus malas experiencias que habías pasado.
Justo en ese momento, yo también estaba empezando a sentir algo por ti. Te confesé que tú también me gustabas y te propuse que intentáramos conocernos mejor. Y así fue que empezó mi primera cita contigo.
Eres detallista, ese día me trajiste un collar con un significado para tener pensamientos positivos y abundancia, me pusiste el collar. Entonces me dijiste: “Cierra los ojos, quiero darte algo más”. Yo te respondí: “¿Qué cosa más, si ya me diste el collar? Además, no es necesario que cierre los ojos”.
Y fue ahí donde me diste mi primer beso en la vida, fuiste el primero ❤️
Ese día sentí mil emociones a la vez, me quedé paralizada.