Me cansé de ser la opción, de mendigar consideración, de dar el alma entera a quien ni un instante la quisiera.
Jamás lucharon por mi amor, jamás cuidaron mi dolor; me relegaron al olvido y me culparon por lo perdido.
Me disculpan, me hacen a un lado, como si nunca hubiera importado; me ofrecen palabras vacías para justificar sus cobardías.
Pero hoy mi voz se levanta, ya no suplica ni aguanta; quien no hizo nada por retenerme no tiene derecho a detenerme.
No me faltó amor ni entrega, fue su indiferencia la que me aleja; y aunque les duela mi ausencia, no confundan mi silencio con clemencia.
No me perdieron por dejar de amar, me perdieron por no saberme valorar. Y cuando mi ausencia les diga quién fui, será demasiado tarde para volver a mí.