Pienso todos los días,
¿cómo fue que terminó todo
en un simple adiós...?
Me dolía en aquel momento,
pues quería conocer
una salida que no fuera ese adiós.
Pero en ese momento
no sentía que hubiera algo
que me hiciera quedarme.
Lo único que hacía que me quedara
era la culpa de irme
y no soportar la idea de quedarme.
Aunque, si me quedaba,
¿tú crees que todo cambiaría?
¿O solo estaría aguantando
para no irme...?
Aunque esa respuesta
no la sabremos ninguno de los dos,
pues ya nos dijimos
el último adiós.
Me pesan esas últimas palabras,
pero me pesa más
no poder agradecerte
haber compartido unos momentos
de nuestra vida.
Y también me pesa
no poder decirte que a veces odio
que todo terminara,
pues yo siempre nos vi
en aquella casa,
con los hijos que imaginábamos
mientras las olas se alejaban.