✨ Dos caras ✨
Fui a tu salón, no por ti,
preguntar por alguien que a mi amiga le gusta,
y pasaste… estabas justo detrás.
Sin verte, reconocí tu voz:
—Quítate, Pantoja —dijiste.
Antes nos hablábamos de usted,
con respeto, con calma…
ahora me empujas con el hombro
y me hablas de vos, como si nada.
Eres más alto que yo,
pero no por eso más grande.
Te ignoré. No voy a pelear contigo,
no vale la pena perder la dignidad.
Seguí hablando, tranquila,
con tu compañera, del chico que le interesa…
y tú?
¿ Vos Pantoja? Tú te llamas así, ¿verdad?
Otra vez te callé.
Me dolió ver el cambio tan brusco:
antes educado, atento,
ahora empujando, burlón,
como si al dejar de ser algo juntos,
hubieras dejado también de ser persona.
Y entendí algo claro:
todos tenemos dos versiones.
Una que mostramos al mundo,
amable, correcta, la que queremos que vean…
y otra que guardamos por dentro,
que sale cuando creemos que nadie mira.
No digo que yo sea perfecta,
que no tenga mis sombras…
pero hay que saber distinguir:
no todos son tan buenos como parecen,
y cuando alguien te cambia así,
te enseña algo valioso
que lo que mostró al principio
no siempre era todo verdad.
Hoy me empujaste y te burlaste de mi nombre,
pero yo no me bajé a tu nivel.
Seguí de pie, tranquila,
y eso vale más que todo lo que tú perdiste.