Cuando en la noche todo es silencio.
Cuando se asoma una que otra pena,
por debajo de la puerta de algún recuerdo,
mi habitación se convierte
en desierto de hielo
y en mi almohada no caben
más suplicas ni pensamientos.
No hay calor
y, sin embargo
este frio del alma me quema,
como arde tu ausencia...
y no te quiero en el olvido.
Cuando parece todo caer,
y no sé quién soy,
marcando el tiempo cada segundo
que no estas a mi lado.
Tan profundamente bella
es la madrugada,
que me invita a no llorarte más,
por eso:
Corro hacia ti
en mi interior ahí te encuentro.
En el valle de los besos,
en el paraíso de los abrazos.
En el sitio donde fui feliz,
y me das la bienvenida con una sonrisa.
Te digo, te quiero
y tú me repites:
mi amor, mi amor,
aquí es donde vivo,
en tu costado izquierdo.