Tengo recuerdos de ese rincón desde 2004. Al principio solo era yo, pero con el tiempo nuestro pequeño mundo fue creciendo. De pronto apareció aquella con quien compartiría travesuras, peleas, risas y gran parte de mi infancia. Con el tiempo, llegaron más al rincón. Y el último en hacerlo nos hizo crecer exponencialmente a los huéspedes en más de un sentido.
Tuve el privilegio de ver historias desde el primer día, de acompañar desde el rincón en este camino llamado vida, aunque cada uno lo hiciera a su manera.
Creo que lo que más cuesta aceptar de los cambios es entender que el tiempo también transformó a las personas que solían estar en este rincón Quienes iban y venían también crecieron, tomaron sus propios caminos y, sin darme cuenta, nosotros también lo hicimos.
Hay rincones que nos enseñan a echar raíces, solo para que un día tengamos el valor de extender las alas. Y aunque la nostalgia hoy haga un poco de ruido, me emociona pensar en todos los rincones que aún me esperan y en la persona que conoceré en cada uno de ellos