Parecía eterno el sufrimiento
La miseria
Las mentiras
La traición
Pero las nubes se alejan
La lluvia desaparece
Y el amor vuelve a nacer
Pero ahora no contigo
No con quien me atormento
Ahora es otro marinero
Que ha robado mi corazon
Parecía eterno el sufrimiento
La miseria
Las mentiras
La traición
Pero las nubes se alejan
La lluvia desaparece
Y el amor vuelve a nacer
Pero ahora no contigo
No con quien me atormento
Ahora es otro marinero
Que ha robado mi corazon
Yo pensé que venía la reconciliación con el de las mentiras, y resulta que el amor vuelve pero con otro. Me imagino que ese cambio de puerto se sintió como un desquite, y uno bien ganado.
Otro marinero, y ya con el cielo despejado. Me gustó que la tormenta se la quede el de antes y al nuevo le toque el agua mansa, así sí da gusto volver a zarpar.
Las lagrimas no dejan de caer
Estoy entre la espada y la pared, entre las ganas de olvidarte y las ganas de verte otra vez
a la memoria de Juana Fernández Morales (de Ibarbourou)
Tengo palabras encerradas que jamás se atrevieron a salir, emociones que escondí en mi pecho por miedo a no saber qué hacer con lo que sentí.
A menudo me tachan de dramática,
Observo mis manos: diez dedos como aforismos, músculos y tendones, huesos esclavos que declaman emancipación.
Camino en círculos desde que puedo recordar. Acelero el paso, fingiendo que esta vez llegaré a otro lugar, pero siempre encuentro las mismas ruinas, las mismas calles, las marcas de viejas pisadas:…
Mi vida no seguía el paso del tiempo,
Parecía eterno el sufrimiento