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Decálogo del Buen Relacionista Público

MariBalcarce

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DECÁLOGO DEL RELACIONISTA PÚBLICO

Durante mis estudios en la Universidad Nacional de la Matanza, mis profesores me confiaron la creación de un Decálogo, de ésos que estudiábamos, que repetíamos, y que nos mirábamos entre nosotros imaginándonos el triunfal egreso.

Estudiando, se me presentó la oportunidad de estar en un simulacro de entrevista de trabajo de Unilever, dónde me sobrecalificaron, diciéndome que no podía volver a la institución, que tuviera a las relaciones públicas como oficio. Pasando un examen, breve, de charla, con Recursos Humanos de Unilever, en el mismo momento, me nombraron Experta, para poder dedicarme a la investigación.

Seguí estudiando, y por cuestiones familiares tuve que recurrir a la profesión, y para mí tranquilidad, resultó. Ganamos todos.

Así que, en estas páginas les confío el Decálogo de Relaciones Públicas pedido por mis profesores en ese momento, espero que les sea de ayuda y les sirva para tener un buen eje en esta profesión tan satisfactoria cuando se logra ser en ejercicio pero tan lapidaria cuando no se ejerce como se debe.

Decálogo de Relaciones Públicas

Comunicarás con la verdad, desde la verdad y para el buen relato institucional.

Una institución genera y administra su identidad a través del relato, y de las leyes institucionales que la regulan.

Las instituciones no buscan estafadores, buscan personas idóneas.

Serás genial.

Hablamos del genio de ideas, del genio filosófico que ponía la mente en la sabiduría y de las ideas partían las teorizaciones sobre cualquier tema.

Serás un genio, serás genial.

Respetarás otras disciplinas hermanas.

Somos muchos los que representamos una institución o somos puentes, entenderlo, enraiza tu rol profesional y permite que te nutras de otros profesionales que están en la misma situación que vos.

Tendrás buena imagen.

Si, buen cabello, buen estado físico, buena piel, buenas uñas (esmaltadas). Un buen aspecto. Y en la vestimenta: tendrás tu estilo, llevado a lo profesional, un volado, una lentejuela, unos aros medios random, no dañan tu imagen profesional, al contrario, la intensifican.

No serás más importante vos (sentí el énfasis), que la institución para la que trabajas.

Es normal, en nuestra profesión, que se dé una carrera subalterna lindante a la propia vida. Antes no era así, pero cuando se visiblizó la carrera, se pidió como requisito. “¿Qué me vas a dar a mí, si nadie te conoce?”.

Pero que vos seas conocido no debe imperar más que la institución, sino serás… líder de opinión y no relacionista público.

Claro que, tu vida personal importa.

No saldrás con alguien de la institución en la que trabajás.

Te entiendo el amor, que fluye en el aire, pero en nuestra disciplina, un conflicto amoroso destroza lo que construiste durante las horas de trabajo y posteriores. Salvo que los usen (a la pareja) de…campaña. Duele, pero es cierto. Y si tenés hijos, más.

Somos una de las mejores carreras y profesiones del mundo, y eso hay que entenderlo.

¿Se entendió? Bien. Te ayudo: Imagínate, dueño o dueña de la institución durante el plan estratégico. No hablés de sueldo, ni de nada. Dueño, Ceo. ¿Estás bien en el rol o falta? ¿Se entendió?

Somos una de las mejores carreras y profesiones del mundo, y eso hay que entenderlo, y accionarlo. Las instituciones no son cerradas y si lo son se abren en el acto comunicacional. Los demás las conocen por nosotros. Enjoy el peso.

Utilizarás todo lo que esté a tu alcance para lograr las metas del plan estratégico.

Todo lo correcto, todo lo que está a tu alcance sin ir preso/a, éso. Las relaciones públicas son sagradas.

Respetarás la organización del plan estratégico tanto como tu ser.

Cada acción, cada tiempo, lo planteaste vos y tu equipo ¿Así te amás, así te respetás? No resulta, porque básicamente no le hacés caso, no tenés coherencia ni congruencia.

Al mundo, le encantan las cosas claras. Después hablemos de públicos.

No intentes ser recordado por el público externo, que se recuerden tus formas entre colegas.

Rey Lennon, al trabajar, es sumamente eficaz para planear y organizar, pero en clase, nos comentó que probaba la veracidad de la institución y su propio plan haciéndose el tonto, de repente no se acordaba, de repente, ni tenía en cuenta algo, sólo fluía por unas semanas en la tontería mientras activaba su plan estratégico.

Y las instituciones, preocupadas, le preguntaron qué hacía con el tiempo en la oficina, porqué no se lo veía trabajando y él, riéndose, se los explicó y les mostró las fortalezas y las debilidades validadas por la verdad irrevocable del accionar empresarial/institucional. Entonces, él y su equipo, podían trabajar tranquilos.

La forma “Rey Lennon”: hacerse el tonto al probar los cimientos empresariales /institucionales y ponerlos en tabla de juicio por relevamiento de prensa y luego operar con sus plan estratégico.

¿Cómo sería tu forma? Plantéatelo siempre. ¿Qué forma agregarías?

Somos el resultado de todo lo que estudiamos, todo lo que hacemos, todo lo que procrastinamos, todo lo que olvidamos, todo lo que somos al abrir los ojos por la mañana. En ese todo, ejercemos nuestra profesión. No vienen las cosas aparte, o por separado.

Marianela Ayelén Balcarce, experta en Relaciones Públicas y Comunicación Institucional, sobrecalificada por UNILEVER, UNLaM, 2015. Experta en Lenguaje, ISFD N°45 Julio Cortázar, 2016

. Asesora de Imagen, Instituto Superior Piazza. 2017.

Texto actualizado, 2026.

Thoughts

  • MateoSilva

    Se nota que el decálogo lo escribiste para una cátedra y después lo corregiste con lo que viste. Yo me quedé con el del amor y el de la imagen, que no salieron de ningún apunte de facultad.

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  • visa2019

    El punto de la imagen es el que menos me cerró. A mí me han tomado más en serio con las uñas cortas y sin esmalte que al revés.

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  • Ovid

    Gracias por compartir esto! Me quedé con el punto de que uno nunca puede ser más importante que la institución a la que representa, que suena fácil de decir y no lo es cuando toca aplicarlo. Y la escena del examen en Unilever, contada así al pasar, dice bastante de cómo empezaste. ¿Tienes más escritos de la carrera publicados por acá?

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  • Baltasar

    En los barcos pasaba igual con lo de no mezclar pareja y trabajo. Treinta y dos años embarcado y siempre había una pareja a bordo. Cuando la cosa se rompía quedaban ocho meses de turnos juntos y todo el mundo mirando, y el que bajaba a tierra primero era el que menos falta hacía. De tu profesión no sé nada, pero eso lo vi funcionar tal cual.

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