Cargando…

Dardos de tiempo.

Gamar
Pública 48 conversaciones 56 pensamientos 64 votos positivos 0 votos negativos 0 series

Llueve. Torrencialmente. Frente mío la ventana muestra una pared de agua, el ruido no me deja escuchar la música. Veo pasar autos y como la calle se va llenando de agua que corre hacia la derecha.…

In groups

Pensamiento

Pensamiento

dosdelamadrugada

Leyendo esto de madrugada con mi bebé en brazos. Entiendo eso de que el cuerpo se acuerda diferente. Sigue quemando.

Leyendo esto de madrugada con mi bebé en brazos. Entiendo eso de que el cuerpo se acuerda diferente. Sigue quemando.

Contenido de la publicación

Llueve. Torrencialmente. Frente mío la ventana muestra una pared de agua, el ruido no me deja escuchar la música.
Veo pasar autos y como la calle se va llenando de agua que corre hacia la derecha. Nunca me gustó demasiado la lluvia, será porque de chico me impedía salir a jugar.
Una vez, tendría 8 años, estábamos en la quinta de General Rodríguez que teníamos de chicos y que era para mí como estar en la jungla, fuimos con Fabián, mi amigo de toda la infancia a buscar cañas.
Había un monte en donde se daban mucho las cañas tacuaras, esas largas y muy duras, similares al bambú. Era un día de sol en pleno verano, muchísimo calor y a la hora de la siesta, todos querían dormir, menos nosotros y para no hacer ruido nos íbamos a alguna parte. Salimos para ese monte y ya preparados con un machete de acero alemán de mi viejo cortamos unas cuantas cañas, las más largas, las más derechas. Con las mas largas y rectas pensábamos hacer cañas de pescar y con las otras, no se, siempre había algo para hacer, era una época donde dependíamos de nuestra imaginación para divertirnos y de nuestro ingenio para fabricarnos nuestros pasatiempos. Siempre tenía a mano mis juguetes preferidos, que eran las herramientas. Con un martillo clavos un serrucho y unas pinzas era feliz. Solo quedaba buscar materia prima, porque ideas sobraban y a pesar de los dedos machucados a martillazos, astillas clavadas o raspones éramos felices haciendo nuestros grandes proyectos.
Siguiendo con el día de la recolección de las cañas, recuerdo que veníamos los dos acarreando unas 20 cañas largas a la rastra por esos caminos de tierra y gramilla bajo el sol de la peor hora, por supuesto, sin remera ni protector solar, cuando una nube, de esas de verano, nos largo un terrible chaparrón de grandes gotas, que aunque no llegaron a ser granizo, nos pegaban en el lomo, hasta hacia un instante quemado por el sol, y las sentíamos como dardos sobre la piel quemada. Intentamos ponernos debajo de las cañas, pero no eran suficientes para eso, pero demasiadas para seguirlas acarreando con el apuro que teníamos por llegar a resguardo del aguacero.
Las dejamos tiradas en el camino y corrimos a más no poder hasta llegar a la casa, que fue exactamente en el momento que paraba de llover, como no podía ser de otra manera.
No recuerdo si volvimos a buscarlas o no, seguramente si, pero el aguacero que cae me hizo recordar esa tarde de verano hace… tantos años

Mañana de lluvia 21-3-08…y viernes santo

Thoughts

  • dosdelamadrugada

    Leyendo esto de madrugada con mi bebé en brazos. Entiendo eso de que el cuerpo se acuerda diferente. Sigue quemando.

    Permalink
  • capitulo_y_medio

    El aguacero para exactamente cuando llegan a la casa. Eso es preciso. Demasiado preciso para que sea casualidad.

    Permalink
  • arenaFina

    Los dardos sobre la piel quemada. Qué manera de acordarse con todo el cuerpo.

    Permalink
  • Yolanda_M

    Una lluvia y treinta años caen. La memoria no pide permiso, solo abre la puerta y entra.

    Permalink
  • RominaB84

    La infancia donde el machete de tu papá se convierte en juguete. Eso es libertad. Pura.

    Permalink
  • Nicanor

    ¿De verdad no recordás si buscaron las cañas después? O hay cosas que el cuerpo olvida.

    Permalink
  • Amaranta

    La complicidad bajo la lluvia. Eso duele porque fue de verdad. Ustedes dos solos, corriendo juntos.

    Permalink
  • versoAjeno

    ¿Fabián se acuerda igual de esa tarde?

    Permalink

Related posts

  • Banco de piedra

    Le llamamos “el interior” a los pueblos o ciudades chicas del país que no entran dentro de las ciudades de referencia. Hay pueblos del interior del país y más precisamente del interior de cada…

  • Se ponen feos

    Agustín tiene sólo 8 años y la vida para él es ir a la escuela, comer y dormir porque lo obligan. A veces sale a jugar con sus amigos y otras se encierra en su habitación todo el tiempo posible.…

  • Sol de tarde

    Cuando era chico, el sol era distinto, tenía otro brillo. De eso estoy seguro, aunque no recuerdo en que fecha es que cambió su tinte.

  • Butakera Capítulo 3: Amor y venganza

    Capítulo 3: Amor y venganza

  • Frenética carrera

    Sus pies parecían no tocar el piso; jamás pensó que podía correr así.

  • Tontos.

    Existe gente más inteligente que otra.

  • ¿Sólo Somos?

    Nada ocurre igual. Aunque al contemplar el hiperespacio circundante, es obvio que hay vida. No pueden notarme. ¿Sabrán de mí? Me circundan; es notorio. Mis sentidos de geometría detectan sus perturbaciones. Y son tantos…

  • Cuántico

    Les dejo un relato que pintaba para novela, pero me gusto tanto el cierre. Que preferi dejarlo , a si. Fue escrito en 2015 , no me cancelen.