Se nota que lo que más pesa es no poder marcar el día en que cambió. Con una fecha al menos uno tiene contra qué enojarse, así queda todo en el aire.
¿Cuándo se hizo tan larga la espera? Pregunta Sin responder
Pensamiento
Se nota que lo que más pesa es no poder marcar el día en que cambió. Con una fecha al menos uno tiene contra qué enojarse, así queda todo en el aire.
Contenido de la publicación
No me duele esperar un mensaje.
Me duele preguntarme cuándo empezó a hacerse tan larga la espera.
Porque antes no tenía que pensar demasiado.
El mensaje llegaba.
La conversación aparecía de manera natural.
Hablar contigo era parte de mis días y yo nunca tuve que preguntarme si todavía querías hacerlo.
Hasta que, poco a poco, algo cambió.
Y lo más extraño es que no sé exactamente cuándo ocurrió.
No hubo un día en el que despertara y todo fuera diferente.
Simplemente comenzaron a pasar más horas.
Después más días.
Y aquello que antes era tan sencillo empezó a convertirse en una espera que cada vez pesaba un poquito más.
Lo triste no es mirar el teléfono y no encontrar un mensaje.
Lo triste es recordar cuando sí lo encontraba.
Cuando hablar contigo no requería preguntarme si estabas ocupado, si habías perdido el interés o si simplemente ya no tenías las mismas ganas de estar.
Y entonces empiezas a pensar:
¿Cuándo cambió todo?
¿Cuándo dejé de ser esa persona a la que querías escribir?
¿Cuándo una conversación que antes buscábamos los dos comenzó a depender solamente de mis ganas de mantenerla?
Quizá nunca tenga una respuesta.
Y quizá tampoco necesite tenerla.
Porque algunas cosas simplemente cambian.
Las personas cambian.
Los sentimientos cambian.
Y a veces lo único que podemos hacer es aceptar que aquello que antes era fácil ahora se siente demasiado difícil.
Así que no, no me duele esperar un mensaje.
Me duele haber llegado al punto en el que esperar de ti se convirtió en algo que antes ni siquiera tenía que hacer.
Y quizá algún día deje de preguntarme cuándo ocurrió.
Porque entenderé que no importa exactamente cuándo empezó a cambiar.
Lo importante es que ahora puedo elegir dejar de esperar.
Respuestas
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PermalinkPocas veces alguien se hace en voz alta la pregunta de cuándo una conversación empezó a depender de las ganas de uno solo, y la respuesta suele ser un día cualquiera que nadie anotó. Me gustó mucho que el final pase de esperar a poder elegir, sin rencor hacia la otra persona. Gracias por escribirlo :)
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PermalinkSe nota que lo que más pesa es no poder marcar el día en que cambió. Con una fecha al menos uno tiene contra qué enojarse, así queda todo en el aire.
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No me duele esperar un mensaje.