Cuando lo vi
Cuando lo vi, se me hizo como si lo hubiera visto por primera vez. Te juro que lo vi más lindo. No sé, todo de él...
Él iba entrando y yo estaba en el patio de la universidad. ¡NOS MIRAMOS POR UN RATO! Bajé la cabeza. Después me volteé para ver su caminado y sus ojos, sus putos ojos.
Me comenzó a doler el pecho. Tenía ganas de llorar.
¿Por qué ya no me quiere? Sí, yo todavía lo quiero, y muchísimo.
Vi los videos que teníamos. Nos vemos felices. ¿Por qué ya no lo somos?
Lo extraño.
¿Por qué no me escribe para saber cómo estoy? ¿Se habrá puesto feliz? ¿Qué sentirá? Quiero volver a abrazarlo...
¿Por qué no me escribe diciendo que lo lamenta, que me extraña, que volvamos a intentarlo? ¿Sentirá lo mismo que yo? ¿Estará así como yo estoy?
Extraño sus ojos. Siempre le decía que eso era lo que más me gustaba de él: sus ojitos brillantes. Cuando estaba cerquita de él, se le veían sus ojitos brillantes, hermosos.
Parece mentira todo esto.
Él fue el primero en invitarme a salir cuando nos estábamos conociendo. Nunca pensé llegarle a gustar. Tal vez nunca lo hizo. Tal vez solo quería sanarse.
Yo no lo invitaba porque me daba vergüenza. Todas las salidas, cuando nos estábamos conociendo, eran por él. Y antes de ser pareja le gustaba mucho decirme que hiciéramos llamadas. A veces no teníamos que hablar. O a veces estaba ocupada; dejaba todo para contestarle.
¿Pueden creer que duramos un mes sin decirnos "amor"? Creo que nos daba pena.
Todos los días me mandaba un mensaje diciéndome: "Te amo". "No te lo he dicho hoy, amor. Te amooo."
Le gustaba mi pelo suelto. Le gustaba cómo se me veía el cabello a los lados y, aunque no me gustaba tener el pelo suelto, lo tenía suelto por él.
Al principio de la relación siempre fue así. Podíamos estar hablando de algo normal y, de pronto, me decía cosas como: "Te extraño", "te quiero", "te amo". Me decía que estaba agradecido con la vida por haberme puesto en su camino y me contaba todo lo que le gustaba de mí.
Me dijo que no quería perderme.
Tú vieras lo lindo que era conmigo. Siempre lograba hacerme feliz. En el día nunca faltaban esos videos para dedicármelos. Y quizás por eso verlo otra vez me hizo sentir todo de golpe, como si todos esos recuerdos que creía un poco más lejos hubieran vuelto de repente.
Porque ahora sé que me lo puedo encontrar en cualquier momento. Y no sé qué hacer con todo lo que siento cuando lo veo.
No había llorado así. Me duele el pecho.
Tengo miedo de que cada vez que lo vea vuelva a sentir lo mismo.
Tal vez lo que más miedo me da es que él ya no sienta nada y yo todavía lo sienta todo