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Contruir o edificar? Pregunta Sin responder

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¿Qué es ser edificadora? El término edificadora en su sentido más literal se refiere a una persona que actúa como constructor, alguien que crea o levanta estructuras.

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Pensamiento

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idea1908

Me encantó cómo lo explicás desde la niñez hasta la vejez. Es que uno no ve que todo eso es el mismo proceso largo.

Me encantó cómo lo explicás desde la niñez hasta la vejez. Es que uno no ve que todo eso es el mismo proceso largo.

Contenido de la publicación

¿Qué es ser edificadora? El término edificadora en su sentido más literal se refiere a una persona que actúa como constructor, alguien que crea o levanta estructuras.

Sin embargo, también poseen un significado más profundo y figurado, aludiendo a aquello que resulta edificante, es decir, que inspira o fomenta el crecimiento personal y espiritual.

La edificación es un proceso que implica la transformación de materiales y recursos en estructuras y sistemas que cumplen diferentes propósitos, es decir, hacer lo que podemos con lo que tenemos, tratando siempre de mejorarlo y con un propósito claro, y lo contrario a eso sería destruir, derrumbar o disolver eso que hemos construido.

La construcción y la edificación son términos intercambiables, pero hay una diferencia sutil. La construcción se enfoca en la creación de estructuras y sistemas tomando en cuenta factores como la seguridad, la estabilidad y la resistencia. La edificación, en cambio, se centra en el diseño y la creación de espacios y sistemas que integren la función, la estética y la sostenibilidad, ¿se entiende? Nosotros podemos construir una casa, una familia, un matrimonio, es decir, elegimos en su momento como queríamos que fuera en detalle, el color de pelo, ojos, la cocina grande o elegir los lugares donde ¿todos? los años nos vamos a ir de vacaciones con la familia, pero debemos edificarlo para poder lograr esa estabilidad y resistencia necesaria para el correr del tiempo, ¿y que dijimos que es edificar? Un proceso.

Proceso, palabra tan escuchada

La vida es un proceso ¿verdad? Y en la vida tenemos procesos, como hijos tenemos procesos, como padres tenemos procesos, el proceso de la niñez de nuestros hijos, o de su adolescencia, esa que cuando creíamos que habíamos pasado lo peor con los pañales y los dientes, llega la época en que nos convertimos en cajeros automáticos de permisos y dinero.

Tenemos el proceso de la adultez, tan complejo y si Dios nos bendice llegar a viejitos, ser ancianos y todo lo que eso conlleva, remedios, dolores, pérdidas, soledad a veces y tantas otras cosas que los años traen.

Pero para esto hay una solución, Dios siempre nos da respuesta, no siempre la que queremos escuchar o cuando la queremos escuchar, eso es verdad, pero se los digo porque no quiero que no esto se empiecen a tirar de los pelos y gritar desesperadas y sigan escuchando

¿Qué nos dicen las escrituras sobre el proceso?

Dios opera a través de procesos. Bíblicamente, un proceso es un período de transformación y preparación ordenado por Dios para que podamos crecer en fe y carácter conforme a Su propósito.

Cada paso es parte de un plan divino que nos transforma y nos conduce hacia la promesa que Él ha preparado para nosotros.

Incluso nuestro Salvador, Jesús, experimentó un proceso antes de comenzar su ministerio terrenal. En Lucas 4:1-14, vemos a Jesús lleno del Espíritu Santo después de su bautismo. Sin embargo, ese mismo Espíritu lo guía al desierto para ser probado. Este tiempo en el desierto no fue un castigo, sino una preparación necesaria para cumplir su misión. Jesús entró al desierto bajo la guía del Espíritu y salió fortalecido en el poder del Espíritu.

Esto nos recuerda que el proceso de Dios es una etapa crucial antes de alcanzar la promesa.

El desierto simboliza un tiempo de prueba, ruptura y formación. Es donde Dios moldea nuestro corazón y nos prepara para el cumplimiento de Su propósito. A menudo, este tiempo de espera puede parecer interminable, pero siempre tiene un propósito eterno.

Cuando Dios nos lleva por un proceso, éste suele incluir:

Prueba: cuando no entendemos el porque y casi siempre hay un desierto, oscuridad ¿no?, hay preguntas sin respuesta, hay desasosiego, está el enojo a veces y tantas cosas que uno pasa por las diferentes pruebas que la vida terrenal nos va brindando, como en los 10 mandamientos para el pueblo del pacto

O cuando el señor le hablo y le hizo un pedido a Josué, después que murió Moisés y tenia que guiar al pueblo israelita a cruzar el rio Jordán.

Es el momento en dónde se prueba nuestra fe, obediencia y dependencia de Dios.

Ruptura: Es el momento del caos, cuando en medio de todo eso parece que no hay salida como cuando Job le aclamaba a Dios por su vida

Pero es el momento en el que debemos arrodillarnos, morir a nosotros mismos, orar mucho, respirar hondo y lograr ver, aunque sea y en principio con el corazón el arcoíris después de esa tormenta y llegar a ser un resiliente de la vida.

No es para destruirnos, sino para eliminar aquello que nos impide avanzar, como el orgullo o la obstinación

Formación: cuando Dios nos moldea para ser nuevas criaturas en Cristo, renovando nuestra mente y corazón.

Gratitud: cuando en el desierto aprendemos a reconocer las bendiciones de Dios y a desarrollar un corazón agradecido.

En el proceso, Dios cultiva una semilla en nosotros que contiene el potencial para una gran cosecha futura. Aunque el inicio sea pequeño, el resultado será extraordinario.

El ejemplo de José y de David es donde se ve la fidelidad en el proceso

David es un ejemplo claro de alguien que confió en el proceso de Dios. Cuando fue ungido como futuro rey, no subió inmediatamente al trono. En cambio, pasó por un proceso que incluyó servir a su familia, enfrentarse a un león y un oso, y luego derrotar a Goliat. Estos eventos no fueron casualidades; cada experiencia lo preparó para su destino.

Cuando Saúl intentó vestirlo con su armadura, David eligió confiar en lo que Dios había desarrollado en él en lugar de adoptar la identidad de otra persona. Este acto nos enseña a permanecer fieles al proceso único que Dios tiene para cada uno de nosotros.

Incluso después de ser rey, David enfrentó nuevos procesos: persecución, pruebas de carácter y preparativos para el templo de Dios. Cada etapa de su vida fue parte de un plan mayor que culminó en la promesa de un Salvador que vendría de su linaje.

La transformación no ocurre de la noche a la mañana. Aprender a amar el proceso significa confiar en que Dios tiene el control y que Su plan es perfecto. Recuerda que en cada paso del camino, Él está contigo, guiándote hacia la promesa. ¡Permanece fiel y confía en Su obra en ti!

El proceso de Dios, bíblicamente, es una transformación y preparación de parte de Dios que nos lleva a un crecimiento espiritual conforme a los propósitos de Dios para nuestra vida. No es un camino fácil ni rápido, pero es esencial para nuestra transformación. A través de las pruebas, la ruptura y la formación, Dios nos prepara para recibir y manejar las promesas que Él ha diseñado específicamente para nosotros. Cada paso que damos, incluso aquellos que parecen insignificantes o difíciles, está alineado con un propósito eterno que supera nuestras expectativas.

Jesús, David y tantos otros en las Escrituras nos muestran que confiar en el proceso de Dios es confiar en Su amor, Su sabiduría y Su tiempo perfecto. Así como ellos permanecieron fieles, nosotros también estamos llamados a perseverar, sabiendo que Dios está obrando en nosotros algo mucho mayor de lo que podemos imaginar.

Mientras recorres tu propio proceso, recuerda que no estás solo.

Dios está contigo, guiándote, fortaleciéndote y preparándote para cumplir Su propósito.

Aprende a amar este tiempo de formación, porque es la semilla de una cosecha extraordinaria.

Respuestas

  • idea1908

    Me encantó cómo lo explicás desde la niñez hasta la vejez. Es que uno no ve que todo eso es el mismo proceso largo.

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  • earriaga17

    Yo me pasé toda la carrera pensando que tenía que tenerlo definido ya. Que David pasara por todas esas versiones antes de ser rey... eso pega.

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  • dpalma0654

    Suena a que la ruptura es el momento en que te enterás de quién sos en serio, cuando no te queda más remedio que mirar hacia adentro. Eso cuesta.

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  • deudatecnica

    Me gusta cómo separás construcción de edificación. Es lo mismo que hago con los cambios en la plataforma, ¿no? Construir rápido es fácil. Que aguante cinco años es otro proceso.

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  • dcabrera55

    A mí me pasa igual con esa diferencia: construir se puede apurar, edificar no. Todo lo que se edifica de verdad toma el tiempo que tiene que tomar.

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